El Pontífice regresará al Palacio Apostólico, pero no vivirá en el tradicional “piano nobile”
Roma.– El papa León XIV eligió ya el lugar donde vivirá en el Palacio Apostólico del Vaticano y no es ni en la Casa Santa Marta como su antecesor Francisco, ni en el espacioso “Appartamento” del palacio pontificio como los anteriores líderes de la Iglesia católica.
Robert Prevost, el papa peruano-estadounidense decidió vivir en un ático del Palacio Apostólico, una vez que concluyan las obras de remodelación puestas en marcha poco después de su elección.
En poco tiempo, León XIV regresará a vivir a dicho recinto, una tradición interrumpida durante 12 años y 39 días por el papa Francisco.
Pero la sorpresa es que no regresará a vivir al tradicional “piano nobile” del departamento pontificio, sino que vivirá en un entrepiso o ático que hay entre la tercera Loggia –el tercer piso desde donde se asoma todos los domingos– y el techo del Palacio Apostólico, según reveló el diario La Repubblica y, además, en la terraza-jardín del edificio, según pudo saber LA NACION.
Se trata de un piso autónomo y poco visible desde el exterior, salvo unas pequeñas ventanas que pueden verse justamente arriba de las enormes ventanas más que conocidas por los fieles que los domingos acuden a la Plaza de San Pedro para la oración mariana del Angelus.

Aunque los sectores más conservadores y nostálgicos hubieran esperado una vuelta a la “normalidad”, es decir, un retorno del Pontífice al “Appartamento”, como le dicen, porque muchos vivieron traumáticamente la disruptiva decisión del papa argentino de quedarse a vivir en la residencia de Santa Marta, el primer papa estadounidense quiso otra cosa, también original.
Con su pragmatismo norteamericano, León XIV pidió que le arreglaran el ya mencionado entrepiso o “mansarda”, en italiano, un espacio más simple, reservado y sobrio que el departamento pontificio, donde, además, le fue acondicionado un gimnasio.
Una residencia sobria y sencilla para León XIV
Prevost, nacido en Chicago hace 70 años, a diferencia de su predecesor argentino, es un papa deportista. De hecho, inauguró la costumbre de tomarse todos los martes para ir a relajarse y a mover el cuerpo –jugando al tenis o nadando–, en la residencia de Castel Gandolfo, en las afueras de Roma.
En la terraza-jardín a la que pronto se mudará, en efecto, León XIV tendrá un amplio gimnasio, que se asomará hacia la parte interna del Palazzo, es decir, con vista hacia la torre en la que tiene sus oficinal el Instituto para las Obras de Religión (IOR).
También su habitación mirará hacia ese lado y no tendrá vista hacia la Plaza de San Pedro. Se trata de una decisión marcada no sólo por una cuestión de privacidad, sino también de seguridad. Y por esto ya no existirá ese efecto escénico de la luz que se prende o se apaga en la habitación papal, que muchos recuerdan de los tiempos de la dramática agonía de san Juan Pablo II (1978-2005).
“León XIV se quedará en una esfera menos expuesta y menos solemne”, puntualizó La Repubblica, que subrayó que, si bien el histórico departamento pontificio jamás fue opulento, las habitaciones a las que se mudará Prevost son “seguramente sobrias”.
Todo ha sido pintado de blanco y no porque tal es el color del hábito del líder de los 1400 millones de católicos del mundo, sino por una cuestión de simplicidad. La sencillez también definió la decoración y los muebles, al parecer, “esenciales”.
POR: EL UNIVERSAL