En la recta final del proceso de subasta de la acerera
Templos católicos se unen en esta encomienda de pedir a la intercesión divina para concretar la venta de la acerera monclovense y dar alivio al sufrimiento e incertidumbre de ex trabajadores
Por Iván Villarreal
La Prensa
Ante la prolongada incertidumbre que enfrentan los ex trabajadores de Altos Hornos de México (AHMSA), y en la recta final del proceso de subasta, las iglesias católicas de Monclova han unido sus voces en una oración constante para pedir por su bienestar, el pago de adeudos pendientes y una pronta solución al proceso de venta del llamado “Torno de México”.
En distintas parroquias de la ciudad, los sacerdotes han incluido en sus plegarias la petición por las familias obreras que desde hace años han visto afectados sus ingresos y su estabilidad económica. En la Parroquia de Santiago Apóstol, el padre y vicario Néstor Martínez ha pedido especialmente por la esperanza de los ex trabajadores de la siderúrgica. De igual forma, en el Santuario de Guadalupe, el párroco Héctor Raciel y el padre José Trinidad Pulido han elevado oraciones junto con su congregación con la misma intención.
En la Parroquia de San José Obrero, ubicada en la Colonia Obrera —históricamente ligada a los trabajadores de AHMSA—, el padre José Antonio Ortiz Coss expresó el sentir de la comunidad y de los propios obreros.
“Es un anhelo que tienen todas estas personas que durante varios años han visto desaparecer sus ingresos. Es gente honesta, gente de fe, y esa misma fe es la que los ha mantenido en pie y ha sostenido a sus familias”, señaló el párroco.
El sacerdote destacó que, desde su llegada hace poco más de dos años, ha encomendado constantemente a los trabajadores a la intercesión de San José Obrero, patrono de las primeras colonias obreras de Monclova. Añadió que tanto él como otros sacerdotes de la ciudad comparten la intención de pedir a Dios que pronto se cubran los adeudos pendientes y que las autoridades y responsables del proceso tomen las decisiones necesarias para una resolución favorable.
En cuanto al llamado a no perder la esperanza —mencionado recientemente por el obispo—, el padre Coss recordó que esta es una virtud teologal que debe ser alimentada con fe y amor.
“La fe trae consigo la esperanza, y nuestro pueblo es un pueblo de fe. Ponemos nuestra esperanza en Dios, confiando en que Él habrá de ayudarnos”, afirmó.