En el marco del 428 aniversario de la fundación de la ciudad, investigadores detallan cómo la labor de esta orden sentó las bases de la industria vinícola y de la estructura urbana local
Por: Lucero Velázquez
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – En el marco de los festejos por el 428 aniversario de fundación de Parras, el Templo de San Ignacio de Loyola fue escenario de un viaje al pasado. La conferencia “La Compañía de Jesús en Parras: Historia y Patrimonio” desmenuzó el papel crucial que jugaron los jesuitas en la creación de la antigua Misión de Santa María de las Parras a finales del siglo XVI.
Los ponentes, Mónica Martí, Verónica Zaragoza y Arturo Reynoso, explicaron que Parras no sería lo que es hoy sin la organización social y productiva de los jesuitas.
Destacaron que, más allá de la evangelización, la orden fue la chispa que inició el cultivo de la vid, convirtiendo al valle en una potencia vinícola que perdura hasta nuestros días.
A pesar de su expulsión en 1767, el legado material —como retablos, archivos y el propio templo— sigue siendo el testimonio vivo de una misión que organizó la vida comunitaria, la enseñanza y el trazado urbano que hoy recorremos con orgullo.