INSTRUYÓ AMLO LA QUIEBRA DE AHMSA Y desde antes, se la ofreció a Julio Villarreal: Scherer
El exconsejero jurídico del presidente López Obrador dijo que desde Palacio Nacional se cuadró legalmente la debacle de la acerera, personalmente acudí a con dueño de Villacero a proponérsela
Por: Roberto Ulíbarri Hernández
LA PRENSA
“A Andrés Manuel lo que más le importaba era que fuera a quebrar y que sucediera en detrimento de los trabajadores”, con esa afirmación, Julio Scherer Ibarra abre uno de los pasajes más delicados de su libro Ni venganza ni perdón donde aborda el caso de Altos Hornos de México (AHMSA), empresa emblemática de Monclova cuya crisis financiera derivó en su quiebra formal.
En el capítulo 29, Los Golpes, las respuestas, el exconsejero jurídico de la Presidencia describe el contexto en que —según su versión— recibió instrucciones directas del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador para intervenir en el tema relacionado con la venta de Agronitrogenados a Petróleos Mexicanos.
Scherer señala que, al inicio del sexenio, AHMSA “estaba en muy malas condiciones económicas. Incluso se decía que estaba a punto de quebrar, que no se le había inyectado dinero suficiente, que no había habido inversión para que saliera adelante, que estaba muy emproblemada”.
En ese escenario, afirma que el mandatario federal le pidió formular una denuncia para revisar el precio pagado por Pemex en la compra de la planta de fertilizantes:
“El presidente me pidió que, a nombre del Gobierno, formulara una denuncia en donde se pidiera una revisión al precio que se pagó por Agronitrogenados, si era el correcto o si, como se decía, existía un fraude”.
El caso Agronitrogenados detonó procesos penales de alto perfil, entre ellos el que involucra al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, actualmente bajo proceso judicial.
Respecto a las versiones que lo acusaron de intervenir en favor de intereses particulares, Scherer es enfático:
“No intervine en el asunto de Collado, tampoco en el de Oro Negro. Platico otro asunto donde este señor me involucró: el de Altos Hornos de México”.
Añade que, ante la posible quiebra de la acerera, el presidente le indicó explorar alternativas con empresarios del sector:
“Me dijo —y lo expresó públicamente, que eso es lo más importante— que fuéramos a ver a Julio Villarreal”, propietario del banco Afirme y empresario acerero.
Scherer subraya que no acudió solo:
“No lo visité a título personal, lo hice enviado por el presidente para tratar de rescatar a la empresa, con la idea de que la comprara”.
Y precisa que asistió acompañado de Lázaro Cárdenas Batel, quien —asegura— puede confirmar su versión.
Según su relato, el intento de rescate no prosperó porque “Alonso Ancira siempre se negó a entregarla, a pesar de que la empresa estaba prácticamente paralizada”.
El exfuncionario concluye ese pasaje señalando que la empresa “hoy está en un fideicomiso, se declaró la quiebra y no existe más”, y sostiene que las acusaciones en su contra fueron infundadas.
Para Monclova y la Región Centro de Coahuila, donde AHMSA representó durante décadas el eje económico y social, las declaraciones contenidas en Ni venganza ni perdón reavivan el debate sobre la actuación del gobierno federal, la responsabilidad de la administración de la empresa y las decisiones que marcaron el destino de miles de trabajadores.
El libro incorpora así una versión directa de uno de los actores centrales del sexenio anterior sobre un caso que transformó la historia industrial de la región.
Precisamente al inicio del citado capítulo 29, Los golpes, las respuestas habla sobre la salida de Sherer Ibarra del gobierno de López Obrador iniciando con una muy fuerte entrada:
Dice Jorge Luis Borges que él no habla «de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón». Pero Milan Kundera, que ve las cosas desde la óptica de un perseguido por una dictadura, dice que «la historia es la lucha de la memoria contra el olvido». A su salida del Gobierno, Scherer fue objeto de una campaña de venganzas personales y políticas basadas simplemente en la necesidad de ajustar cuentas con un hombre que había tenido mucho poder. «Te van a querer lastimar», le dijo López Obrador a Scherer en su despedida. Lo hicieron. Pero la idea es recuperar la memoria, refutar los frutos de la venganza, recordar que el verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele.
ANTECEDENTES DEL CASO AHMSA–AGRONITROGENADOS
El caso de Altos Hornos de México (AHMSA) no puede entenderse sin remontarse a la operación realizada en 2013, cuando Petróleos Mexicanos (Pemex) adquirió la planta de fertilizantes Agronitrogenados, propiedad de AHMSA, durante la administración federal de Enrique Peña Nieto.
La Auditoría Superior de la Federación y posteriormente la Fiscalía General de la República señalaron que la planta —considerada inactiva y con rezagos tecnológicos— fue adquirida por un monto que habría superado su valor real. A partir de ello, se abrió una investigación por presunto daño patrimonial al Estado.
EL CASO LOZOYA
En 2019, ya en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Fiscalía General de la República giró orden de aprehensión contra Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex, por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita, asociación delictuosa y cohecho relacionados con la compra de Agronitrogenados.
Lozoya fue detenido en España en 2020 y extraditado a México. El proceso judicial continúa y permanece bajo medidas cautelares, en uno de los casos emblemáticos del discurso anticorrupción del sexenio anterior.
LA DETENCIÓN DE ANCIRA
El expresidente de AHMSA, Alonso Ancira Elizondo fue detenido el 28 de mayo de 2019 en el aeropuerto de Palma de Mallorca, en cumplimiento de una orden de detención internacional emitida por la Fiscalía General de la República por presuntos delitos relacionados con la compra-venta de la planta Agronitrogenados.
LIBERTAD BAJO FIANZA (ESPAÑA): Pagó una fianza de 1 millón de euros y obtuvo libertad bajo ciertas medidas en julio de 2019 mientras se tramitaba su proceso de extradición.
REINGRESO A PRISIÓN (ESPAÑA): Luego de agotar recursos de defensa, volvió a prisión en España en noviembre de 2020 tras el rechazo de un recurso legal.
EXTRADICIÓN Y APREHENSIÓN EN MÉXICO: Fue trasladado a México el 3 de febrero de 2021, donde fue sujeto de una orden de aprehensión y presentado ante un juez en el Reclusorio Norte, Ciudad de México, por el caso Agronitrogenados.
LIBERACIÓN EN MÉXICO: El 19 de abril de 2021, después de haber pasado aproximadamente dos meses y medio en prisión, Ancira fue liberado tras suscribir un acuerdo reparatorio con Petróleos Mexicanos por 216.6 millones de dólares, que suspendió el procedimiento penal en su contra.
CRISIS FINANCIERA Y PARALIZACIÓN
A la par del proceso judicial, AHMSA enfrentaba una severa crisis de liquidez. La empresa acumuló adeudos millonarios con proveedores, incumplimientos laborales y paros técnicos en sus plantas de Monclova.
La incertidumbre jurídica, la falta de inversión y las restricciones de financiamiento agravaron el deterioro operativo. La producción cayó progresivamente y miles de trabajadores comenzaron a resentir retrasos salariales y afectaciones en prestaciones.
El 30 de noviembre del 2022, tras haber dado un abono del acuerdo reparatorio a PEMEX, por un adeudo de cien millones de pesos, la Comisión Federal de Electricidad le suspendió el servicio de energía y eléctrica a Altos Hornos de México, situación que marcó el inicio del fin del gigante de acero de Monclova, que dejó de producir finalmente el 23 de diciembre del mismo año.
DECLARACIÓN DE QUIEBRA
Tras varios intentos fallidos de reestructura financiera y búsqueda de inversionistas, AHMSA entró formalmente en proceso mercantil y posteriormente fue declarada en quiebra.
El 7 de noviembre del 2024, la acerera fue declarada en quiebra por la jueza Segundo de Distrito Especializado en Materia de Concursos Mercantiles, Ruth Huerta García, luego de que no se alcanzara un acuerdo entre la empresa y sus acreedores dentro del proceso de concurso mercantil.
Con la resolución judicial se abrió formalmente la etapa de liquidación, lo que implica la venta de activos de la compañía con sede en Monclova, Coahuila, a fin de cubrir adeudos y proceder al pago conforme al orden de prelación establecido en la Ley de Concursos Mercantiles, tanto a trabajadores como a acreedores.
La empresa quedó bajo la administración de un síndico y sus activos pasaron a un fideicomiso, marcando el fin de una etapa histórica para la siderurgia mexicana.