Haziel Valdez Orozco, quien se desempeñó como Secretario de Actas de la 288, dice que lo que narra el texto “Ni Venganza ni Perdón” coincide con lo que ex obreros observaron y padecen hasta hoy
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
En medio del proceso de subasta judicial de Altos Hornos de México (AHMSA), extrabajadores reaccionaron a las revelaciones contenidas en un libro que atribuye al expresidente Andrés Manuel López Obrador haber instruido la quiebra de la siderúrgica, una versión que —aseguran— coincide con lo que durante años percibieron al interior del conflicto laboral.
Haziel Valdez Orozco, quien se desempeñó como secretario de actas del Sindicato Nacional Democrático de AHMSA y cuenta con una antigüedad cercana a los 22 años, afirmó que aunque no ha leído la obra completa, la información difundida sobre el capítulo relacionado con la empresa confirma sospechas que surgieron desde el inicio de la crisis.
Recordó que en los momentos más críticos enfrentaron retrasos constantes en el pago de salarios y una creciente incertidumbre sobre el futuro de la empresa y desde su perspectiva, tanto el Gobierno Federal como el entonces propietario tuvieron margen de acción para evitar el desenlace que hoy mantiene a la acerera en etapa de quiebra.
Valdez Orozco señaló que decisiones como la suspensión del suministro eléctrico por parte de la Comisión Federal de Electricidad influyeron en que la planta quedara inoperante, debilitando aún más su capacidad productiva.
Consideró que, de haberse aplicado otra estrategia jurídica o política, el resultado pudo haber sido distinto para los trabajadores y sus familias.
Recordó que durante la visita presidencial a la región existió esperanza de que se facilitara una solución en la etapa de conciliación, cuando aún había prospectos interesados en adquirir la empresa, sin embargo, con el paso del tiempo esa expectativa se desvaneció.
A unos días de la subasta programada para el 27, indicó que entre trabajadores y extrabajadores prevalece una mezcla de esperanza y cautela, confían en que la llegada de un nuevo inversionista permita reactivar operaciones y recuperar empleos, aunque reconocen que el proceso será gradual.