Por: Roberto Hernández
LA PRENSA
En 2026 se cumplen cien años del inicio formal de la Guerra Cristera, un conflicto armado que estalló en 1926 tras la aplicación estricta de reformas anticlericales impulsadas por el gobierno federal. El enfrentamiento surgió durante la presidencia de Plutarco Elías Calles, a partir de la llamada Ley Calles, que reglamentó los artículos constitucionales que limitaban la participación de la Iglesia en la vida pública.
La guerra, también conocida como la Cristiada, se desarrolló principalmente entre 1926 y 1929, aunque sus secuelas se extendieron durante la década siguiente. Miles de campesinos y fieles católicos se levantaron en armas bajo el grito de “¡Viva Cristo Rey!”, especialmente en estados del occidente del país como Jalisco, Michoacán y Guanajuato. Sin embargo, el conflicto también tuvo repercusiones en diversas regiones, incluyendo el norte de México.
A un siglo de distancia, la Guerra Cristera sigue siendo uno de los episodios más complejos del México posrevolucionario. No solo representó un choque entre Iglesia y Estado, sino también una fractura social que dividió comunidades, familias y regiones enteras. En municipios como Parras de la Fuente, el movimiento no alcanzó la magnitud de otros estados, pero dejó episodios de represión, fusilamientos y resistencia que forman parte de la memoria local.
El centenario abre un espacio para revisar el conflicto desde una perspectiva histórica más amplia, lejos de posturas ideológicas. Para especialistas, recordar este episodio permite comprender mejor la construcción del Estado mexicano moderno, la relación entre poder político y religión y las tensiones sociales que marcaron la primera mitad del siglo XX.
Una de las obras que documenta la participación local es el libro Cristeros en el Cedrito y Parras de la Fuente Coahuila, escrito por Primitivo Cabrera. El texto recopila distintas historias de mártires cuya participación en Coahuila permaneció durante años poco conocida.
La obra está dividida en cinco apartados. El primero, titulado “Mártires de Parras de la Fuente”, recuerda la vida de alrededor de 30 jóvenes que durante la Guerra Cristera defendieron el territorio donde vivían ante los enfrentamientos con fuerzas gubernamentales. Varios de ellos pertenecieron a la A.C.J.M. (Asociación Católica de la Juventud Mexicana).
Durante ese periodo también se conformó la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, organización que en Parras contó con un presidente local: Francisco Guzmán Hernández. De acuerdo con el libro, el 3 de enero de 1927, un año después de iniciado el conflicto, Guzmán Hernández y 35 jóvenes miembros de la A.C.J.M., conocidos como “acejotemeros”, se levantaron en armas en Parras de la Fuente al grito de “¡Viva Cristo Rey!, ¡Viva la Virgen de Guadalupe!, ¡Viva el Papa!”.
Los combates contra agentes del gobierno se extendieron durante varios días, dando paso a nuevos episodios que la tradición local recuerda como historias de martirio. El libro incluye imágenes de algunos de los lugares de combate en Parras, así como la reproducción de una placa conmemorativa donde aparecen los nombres de los jóvenes que murieron en defensa de su fe y, según la narrativa de la época, de su patria.
Esta obra se ha convertido en una referencia para comprender cómo se vivió la Cristiada en el ámbito local y cómo estos hechos han sido preservados en la memoria colectiva del municipio.