El joven obsesionado con Chucky que as*sinó a su padre y apuñ*ló a su madre en Brighton, fue declarado culpable y recibió orden hospitalaria indefinida.
La policía de Sussex impuso una orden hospitalaria indefinida a Fabio Botros, joven fan del muñeco Chucky, tras mat*r a su padre y apuñ*lar a su madre en un violento ataque ocurrido en abril de 2025 en Brighton, Inglaterra.
El joven, entonces de 19 años, fue acusado por la mu*rte de su padre Emad Samir Botros Farag, de 57 años, y por herir gravemente a una mujer y a un niño de 11 años dentro de su vivienda en Hartfield Avenue.
El caso fue procesado en el Tribunal de la Corona de Lewes, donde Botros, ya con 20 años, se declaró culpable de homicidio involuntario y de dos cargos por causar lesiones graves con intención.
¿Cómo sucedieron los hechos?
Según expuso la policía de Sussex, el 1 de abril de 2025 los servicios de emergencia acudieron a la vivienda del joven tras reportes de personas heridas.
Al arribar al lugar, autoridades hallaron a Emad Samir Botros Farag, hombre de 57 años, con una lesión cerebral severa. Más tarde fue declarado muerto en el lugar. Además, había una mujer sufriendo graves heridas por cuchillo y un niño con una lesión en la cabeza.
“Fabio Botros, de Hartfield Avenue, fue acusado al día siguiente en relación con el asesinato de Emad y el intento de asesinato de las otras dos víctimas. Todos los implicados se conocían entre sí”, escribió la policía.
De acuerdo con la BBC, durante la audiencia se indicó que el acusado discutió con su padre antes del ataque. El fiscal detalló que se escucharon gritos desde la cocina y que la víctima “había recibido un golpe en la cabeza”.
Después, añadió, el joven tomó un cuchillo de cocina y apuñaló a la mujer en la cara.
El detective inspector Mark Cullimore, de la Policía de Sussex, afirmó: “Este fue un incidente impactante y trágico, y nuestros pensamientos están con los afectados y sus seres queridos”.
Además, el medio extranjero reveló que en el tribunal se dio a conocer que Botros estaba obsesionado con las películas de terror y poseía una colección de muñecos de Chucky.
También se expuso que su estado mental “empeoró hasta el peor que jamás habían conocido” tras un diagnóstico erróneo de autismo y depresión.
Semanas antes del crimen, su familia aseguró que “se retiró del contacto, dejó de ir a la universidad, hablaba solo y actuaba por alucinaciones”.