Importante participación de la comunidad en las parroquias de la localidad, marcando el inicio de la Cuaresma
Por Iván Villarreal
La Prensa
Con una importante participación de la comunidad católica, se celebró el Miércoles de Ceniza en la Parroquia de Santiago Apóstol en Monclova, marcando el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma. Se llevaron a cabo dos servicios principales, uno a las 8:00 de la mañana presidido por el vicario Néstor Martínez, párroco del templo, junto al padre Isaac Tovar, registrando una asistencia constante de fieles que se prolongó durante gran parte del miércoles 18 de febrero.
La celebración inició con el saludo litúrgico: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, invitando a los presentes a reconocer su fragilidad y condición de pecadores. Durante la homilía se exhortó a los fieles a vivir este tiempo como una oportunidad de conversión auténtica, recordando que “Dios siempre hace nuevas todas las cosas” y que la Cuaresma no debe asumirse como una práctica rutinaria, sino como un proceso profundo de arrepentimiento y renovación interior.
En la liturgia de la Palabra se proclamó el llamado del profeta a volver al Señor “de todo corazón, con ayuno, con lágrimas y lamentos”, así como el mensaje de San Pablo a los corintios, exhortando a reconciliarse con Dios, pues “ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación”. El Evangelio según San Mateo invitó a practicar la oración, el ayuno y la limosna con discreción y sinceridad, no para ser vistos por los hombres, sino desde el corazón.
Durante la reflexión, se destacó la necesidad de transformar el “corazón de piedra” en un “corazón de carne”, abierto a la misericordia y al perdón. Se explicó que las prácticas cuaresmales —oración, ayuno y limosna— son medios para restaurar la relación con Dios y con el prójimo, sanar heridas interiores y fortalecer la vida espiritual. Asimismo, se elevaron oraciones por el Papa, los obispos, sacerdotes, religiosos y gobernantes, pidiendo que promuevan la justicia, la paz y la reconciliación.
La imposición de la ceniza, signo visible de penitencia y conversión, congregó a numerosas familias que acudieron a lo largo del día para participar en este inicio del camino cuaresmal, reafirmando su fe y compromiso cristiano en la comunidad parroquial.