El obispo de Piedras Negras Alfonso Gerardo Miranda, llamó a tener fe, y a mejorar las condiciones de seguridad en el interior de las minas
MARÍA RODRÍGUEZ
LA PRENSA
SAN JUAN DE SABINAS, COAHUILA. – A dos décadas de la tragedia ocurrida en la mina de Pasta de Conchos, la Iglesia católica hizo un llamado a no dejar que el dolor se convierta en olvido y a reforzar de manera urgente la seguridad en el sector minero.
En San Juan de Sabinas, el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, acompañó a las familias de los 65 trabajadores que quedaron atrapados el 19 de febrero de 2006. En un acto marcado por la memoria y la exigencia de justicia, el prelado subrayó que el sitio se ha transformado con el tiempo en un espacio de profundo significado para la comunidad.
Más que una ceremonia conmemorativa, el mensaje episcopal puso el acento en la esperanza y en la responsabilidad social. El obispo afirmó que, aunque los años transcurren, la herida permanece abierta para las familias, y reiteró que la fe ha sido un sostén fundamental en medio de la adversidad. Señaló que el recuerdo de los mineros fallecidos no solo convoca a la oración, sino también al compromiso colectivo para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.
En ese sentido, dirigió un exhorto claro a empresarios y autoridades del sector minero para fortalecer las condiciones de seguridad en los centros de trabajo. Insistió en que la protección de la vida debe estar por encima de cualquier interés económico y que garantizar entornos laborales seguros, así como salarios dignos, es una obligación ética impostergable.
El obispo recordó que esta es la tercera vez que visita el lugar: primero para encontrarse con las familias en medio del duelo, después en el 19 aniversario y ahora en el vigésimo. Con ello, dijo, la Iglesia reafirma su acompañamiento permanente a quienes continúan en la búsqueda de verdad y justicia.
Veinte años después, la tragedia de Pasta de Conchos sigue siendo una herida en la memoria colectiva de Coahuila y un recordatorio de la deuda histórica con los trabajadores mineros del país.