Aumenta la inconformidad ciudadana contra el Alcalde Oscar Ríos
María Rodríguez
LA PRENSA
NUEVA ROSITA, COAHUILA. – En Nueva Rosita, el mal estado de las calles se ha convertido en un problema cotidiano que ya no solo afecta la movilidad, sino también la seguridad y el patrimonio de las familias. En particular, vecinos de la colonia Libramiento Sur denuncian que los baches han evolucionado a verdaderos cráteres que provocan daños mecánicos y accidentes casi a diario.
Las críticas se dirigen directamente al alcalde Óscar Ríos Ramírez, a quien señalan por la falta de atención a una de las demandas más urgentes de la ciudadanía: el programa de bacheo y la rehabilitación integral de vialidades.
Uno de los casos más recientes es el de la señora Diamantina Bermea, vecina de la calle Osvaldo Campos, quien sufrió daños severos en su vehículo tras caer en un enorme hoyo sobre el bulevar Libramiento Sur.
“Se me dañaron dos llantas al caer en un cráter que está en pleno bulevar. No es un bache pequeño, es un hoyo enorme que no se ve a tiempo. Es un peligro para todos”, relató la afectada, visiblemente molesta por lo ocurrido.
La situación no es aislada. De acuerdo con testimonios de vecinos, hace apenas unos días un joven terminó impactado contra un poste luego de intentar esquivar un bache y caer en otro aún más profundo, lo que le hizo perder el control de su unidad y salir de la carretera.
“Cuando lo atendían los paramédicos dijo que intentó sacarle a un bache y cayó en uno más grande. Eso originó que perdiera el control y se fuera directo al poste”, narró un habitante del sector.
Más allá de los daños materiales, el temor entre los residentes es que ocurra una tragedia mayor. Señalan que el deterioro de la carpeta asfáltica se agrava con el colapso del drenaje en distintos puntos de la ciudad, lo que acelera la formación de hundimientos y socavones.
El alcalde Óscar Ríos ha sido objeto de fuertes cuestionamientos públicos, ya que, según vecinos, su administración ha destinado importantes recursos a la instalación de lámparas y luminarias, mientras que obras consideradas prioritarias —como el bacheo permanente y la rehabilitación del drenaje— han quedado relegadas.
“Está bien que haya más luz, pero de nada sirve si no podemos ni circular sin arriesgar el carro o la vida”, expresó otro residente de Libramiento Sur.
Para muchos ciudadanos, el problema de las calles en Nueva Rosita ya no es un tema menor de infraestructura, sino un reflejo de prioridades gubernamentales que, aseguran, no responden a las necesidades reales de la población. Entre llantas ponchadas, suspensiones dañadas y accidentes, la exigencia es clara: menos discursos y más soluciones antes de que el próximo incidente tenga consecuencias irreversibles.