Su historia comenzó en 2003, cuando una simple invitación a salir los llevó a reconocer que eran el uno para el otro
En la salud y la enfermedad es la promesa que Eric Dane y su esposa, Rebecca Gayheart, llevaron hasta el final, ya que ella permaneció a su lado pese a los escándalos, los problemas y el terrible diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que el actor recibió en abril de 2025, y que hoy queda saldado con su fallecimiento a los 53 años.
Su historia comenzó en 2003, cuando una simple invitación a salir los llevó a reconocer que eran el uno para el otro, por lo que 10 meses después, el 29 de octubre de 2004, se dieron el “sí, acepto” en la ciudad de Las Vegas, convirtiéndose en una de las parejas favoritas de Hollywood, no sólo por la belleza de ambos, sino también por la estabilidad que demostraron.
El escándalo llegó a sus vidas en 2009, cuando en el sitio Gawker.com apareció un video de la pareja con la exreina de belleza Kari Ann Peniche, desnudos en una bañera en un encuentro íntimo, por lo que interpusieron una demanda contra el portal. A esto le siguió el paso de Eric por rehabilitación debido a su adicción a los analgésicos, los cuales consumía por una lesión, además de sus constantes periodos de depresión, que lo obligaron en 2017 a abandonar el programa “The Last Ship”.
La relación dio frutos con la llegada de sus dos hijas: Billie Beatrice, nacida el 3 de marzo de 2010, y Georgia Geraldine, el 28 de diciembre de 2011, uno de los momentos más felices para la estrella de “Grey’s Anatomy”, quien disfrutaba pasar tiempo con sus niñas.
Pese a ello, el 16 de febrero de 2018 Rebecca Gayheart solicitó el divorcio de Eric Dane, alegando diferencias irreconciliables. Ambos señalaron que habían tomado esta decisión buscando el mayor bienestar para sus hijas, por lo que mantendrían la amistad y trabajarían juntos en su crianza, según dio a conocer el actor en una entrevista para la revista People.
A pesar de que solicitaron su separación legal, nunca llegaron a concretarla. Incluso en 2019 el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles les advirtió que debían terminar el trámite, pues de lo contrario desestimarían la demanda de divorcio.
Al parecer la advertencia no los inquietó, ya que siguieron conviviendo y viajando en familia. Rebecca señaló que llevaban una nueva normalidad dentro de su entorno familiar que les estaba funcionando muy bien. En 2023 incluso se esperaba que la pareja retomara su vida de casados, luego de ser vistos tomados de la mano por las calles de Cabo, en México, aunque finalmente eso no ocurrió.
En 2024 comenzaron a aparecer los primeros síntomas de la ELA, pero aún no sabía a ciencia cierta qué estaba sucediendo con su cuerpo. Fue hasta abril del año pasado cuando recibió el diagnóstico, el cual hizo público.
La enfermedad avanzó rápidamente: en junio ya no podía mover el brazo y la mano izquierda; para octubre necesitaba una silla de ruedas y se le dificultaba hablar. Por ello, Rebecca solicitó desestimar el divorcio con el fin de ayudarlo en sus cuidados y garantizarle la atención médica, labor que desempeñó admirablemente hasta el día de hoy, cuando tuvo que decir adiós a su compañero de vida y padre de sus hijas.