Sobre José María Balcázar pesa, entre otros señalamientos, una denuncia de haber intercambiado favores con la entonces fiscal, Patricia Benavides, quien es investigada por presuntamente liderar una red de corrupción
Por STAFF / LATINUS
La Prensa
El nuevo presidente de Perú, el izquierdista José María Balcázar, acumula una serie de polémicas e imputaciones por hasta 13 delitos, incluyendo una denuncia constitucional por intercambio de favores con la exfiscal general Patricia Benavides, investigada por presuntamente liderar una red de corrupción desde la fiscalía para llegar y mantenerse en el cargo a cambio de archivar investigaciones abiertas contra numerosos parlamentarios.
En el caso de Balcázar, el congresista acordó supuestamente respaldar a Benavides en la fiscalía a cambio de favores judiciales en procesos abiertos contra él, a la vez que se cuestionó que su nuera fuese nombrada como fiscal tras aparentemente una reunión con asesores de la entonces fiscal general Benavides.
Otro de los señalamientos que se le hacen es el presunto robo de fondos del colegio de abogados mientras laboró como decano. Balcázar terminó expulsado bajo imputaciones de “apropiación de fondos de la institución, cambio de titularidad en las cuentas en distintas entidades financieras, querellas y defraudación de persona jurídica”.
“Con su inconducta, continúa causando un grave perjuicio a su propio colegio profesional”, advirtió la entidad en un comunicado emitido antes de la votación en el Congreso para solicitar que Balcázar no fuese escogido para liderar el gobierno de transición.
Además, el ahora presidente peruano declaró ante la prensa, hace algún tiempo, estar a favor de las relaciones sexuales con menores de edad y entre ellos. “Mientras no haya violencia, las relaciones sexuales tempranas más bien ayudan al futuro psicológico de la mujer”.
Balcázar fue uno de los tres parlamentarios en abstenerse de votar a favor de prohibir las uniones entre menores de edad. Este jueves, luego de ser designado presidente, volvió a declarar que “yo soy un hombre permanentemente firme en mis convicciones y lo que hablo, lo hablo con propiedad”, a la emisora RPP.
También destaca que una vez llegó a ser juez provisional en la Corte Suprema de Perú, donde la sala modificó en 2004 una sentencia que ya había sido emitida por la anterior sala y que tenía carácter de “cosa juzgada”, es decir que ya era definitiva e invariable.
Dicha modificación impidió que este no fuese renovado del cargo en 2011 después de que fuese destituido inicialmente por el Consejo Nacional de la Magistratura en 2006, mientras que como juez en la ciudad de Chilcayo también acumuló imputaciones por prevaricato, antes de dar el salto a la política, según medios locales.