La noche del sábado, sobre el bulevar Colegio Militar, en la colonia Sarabia, un grupo de ciudadanos tomó palas, grava y mezcla para reparar las calles
María Rodríguez
LA PRENSA
NUEVA ROSITA, COAHUILA.- En un acto que refleja hartazgo, pero también compromiso y amor por su ciudad, vecinos de la localidad decidieron hacer lo que la autoridad municipal Oscar Ríos Ramírez, no ha podido “o no ha querido” hacer: reparar los enormes baches que desde hace meses afectan la infraestructura vial.
La noche del sábado, sobre el bulevar Colegio Militar, en la colonia Sarabia, un grupo de ciudadanos tomó palas, grava y mezcla para tapar por su propia cuenta los cráteres que se han convertido en una amenaza constante para automovilistas y peatones. No hubo reflectores oficiales, ni cuadrillas municipales, ni discursos; solo vecinos cansados de dañar sus vehículos y arriesgar su seguridad.
La escena fue tan simbólica como contundente: mientras trabajaban bajo la oscuridad, los ciudadanos lanzaron fuertes críticas contra el alcalde Oscar Ríos Ramírez, a quien acusaron de total incompetencia para mejorar las vialidades de la ciudad.
“De nada sirve que ponga tanta lámpara que compra, si le sacamos la vuelta a un bache y caemos en tres. Debe de invertir bien el dinero, aunque sea muy buena la comisión que le queda con las lámparas”, expresaron molestos.
El mensaje no solo evidencia inconformidad; revela desconfianza en la manera en que se están destinando los recursos públicos. Para muchos habitantes, la prioridad no está en modernizar luminarias si las calles continúan convertidas en trampas que generan gastos, accidentes y molestia diaria.
Lo ocurrido en la colonia Sarabia es una muestra clara de que la ciudadanía está dispuesta a actuar cuando la autoridad falla. Es un gesto que merece reconocimiento, pero que al mismo tiempo debería avergonzar a cualquier administración municipal. Porque cuando el pueblo tiene que reparar lo que corresponde al gobierno, algo está profundamente mal.
Nueva Rosita no necesita discursos ni inauguraciones simbólicas; necesita calles transitables, planeación responsable y transparencia en el uso del presupuesto.