La comunidad católica recordó el legado del jesuita Juan Agustín de Espinoza en una ceremonia que entrelazó la fe católica y la historia de la ciudad
Lucero Velázquez
Benjamín Fuentes
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – El centro histórico de la ciudad se convirtió en el escenario de una ceremonia que entrelazó la historia civil con la tradición religiosa para conmemorar el 428 aniversario de la fundación de Parras de la Fuente. La celebración eucarística, realizada a un costado de la Iglesia de San Ignacio de Loyola, reunió a las autoridades municipales y a la feligresía para dar gracias por el legado de una de las comunidades más antiguas del norte de México.
El alcalde Fernando Orozco Lara y su esposa, Palhoma Riojas, encabezaron el acto litúrgico, el cual fue organizado por Jesuitas México y la Parroquia Santa María de las Parras.
La ubicación del evento, en la calle Treviño, no fue casualidad, pues se sitúa en el núcleo donde hace más de cuatro siglos se gestó el primer asentamiento formal de la región.
Durante la homilía, el padre Rodrigo Espinoza López, vicario de la parroquia, recordó que la identidad de Parras es inseparable de su origen misionero. Destacó que en 1598, el padre Juan Agustín de Espinoza, de la Compañía de Jesús, lideró los esfuerzos de colonización que dieron vida a esta tierra. “Este aniversario es un momento para agradecer a Dios por la fortaleza de una comunidad que ha sabido consolidarse como un pueblo trabajador y solidario”, señaló el sacerdote ante los asistentes.
En esta ocasión, la festividad por la fundación coincidió con el Miércoles de Ceniza, lo que otorgó una carga espiritual adicional a la jornada. El vicario explicó que, mientras la ciudad celebra sus 428 años de vida, la imposición de la ceniza recuerda a los creyentes la fragilidad humana y la importancia de la introspección. “La vida, la familia y el trabajo que han hecho grande a Parras son un regalo que debemos valorar y proteger”, añadió el clérigo, exhortando a la ciudadanía a trabajar por el bien común por encima de las problemáticas sociales.
Tras el mensaje oficial, los asistentes, incluyendo funcionarios municipales y directivos, participaron en el rito de la ceniza, simbolizando el inicio del periodo de Cuaresma. El evento no solo sirvió como un acto de fe, sino como un recordatorio del compromiso de las nuevas generaciones por preservar el patrimonio cultural y espiritual que define a Parras como la “Cuna de la Democracia”.
Con esta misa solemne, el municipio cierra una de sus actividades centrales de aniversario, reafirmando una historia compartida que ha dado forma al carácter y orgullo de sus habitantes a lo largo de cuatro siglos.