Don Eduardo depende de esta herramienta para sostener su rancho y su hogar
María Rodríguez
LA PRENSA
PALAÚ, COAHUILA.- En el barrio Agrario de la villa de Palaú, municipio de Múzquiz, don Eduardo González Ramírez no pide castigo ejemplar ni protagonismo en redes sociales. Pide algo más sencillo y más profundo: recuperar la herramienta con la que trabaja todos los días para sostener su rancho y su hogar.
La carrucha —de madera, pintada en verde con amarillo y de dos ruedas— no es para él un objeto cualquiera. Es parte de su rutina, de sus jornadas bajo el sol, de su esfuerzo constante en el campo. Por eso el robo ocurrido en un predio ubicado en el acceso a la antigua mina Dos, cerca del tiro vertical de mina Uno, no solo representa una pérdida material, sino un golpe directo a su trabajo.
De acuerdo con su testimonio, la carrucha estaba amarrada a un pinabete cuando fue sustraída. Para llevársela, también rompieron la cadena del portón principal del rancho y se apoderaron de rollos de alambre y herramientas. Un familiar le alertó que un hombre a caballo —montando un alazán grande— presuntamente se dirigía hacia la villa de Palaú, posiblemente rumbo a las colonias El PT o La Obrera. Sin embargo, no se logró identificar plenamente al responsable.
En medio de la incertidumbre, don Eduardo recibió una llamada anónima. Un hombre que se identificó como Juan Reyes le pidió dinero a cambio de devolver la carrucha. Más tarde, tras la difusión del caso en redes sociales, esa misma persona aseguró haberla “rescatado” y dijo no querer problemas, solicitando incluso que se eliminara la publicación.
El afectado es claro: no busca confrontaciones. Solo quiere recuperar su herramienta de trabajo. “Es para el rancho”, ha reiterado. Cada objeto robado representa horas de esfuerzo invertido, recursos limitados y el sacrificio de quien vive del campo.
Por ello, anunció que interpondrá una denuncia formal por el delito de robo contra quien resulte responsable, confiando en que las autoridades competentes investiguen el caso y actúen conforme a la ley. Además, hizo un llamado respetuoso para que se refuercen los operativos de vigilancia en barrios, colonias y caminos rurales, donde —señala— muchas familias trabajan con dedicación para producir lo poco o mucho que tienen.
Detrás de esta denuncia hay una realidad que comparten muchos habitantes de comunidades rurales: cuando se roba una herramienta, no se sustrae solo un objeto, se arrebata tiempo, sustento y tranquilidad. Don Eduardo espera que su carrucha regrese a casa, no por su valor económico, sino porque representa su dignidad y su derecho a trabajar en paz.