Con autorización de la dirección del INAH, 47 estructuras de sitios arqueológicos alrededor de la obra fueron mutilados y reubicados
Por: STAFF/ELUNIVERSAL
Como un crimen de lesa arqueología es que investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han calificado la construcción de al menos dos parques en los alrededores del Tren Maya, que contienen edificios hechos con vestigios arqueológicos hallados en la ruta del tren, mismos que fueron mutilados, separados de sus contextos originales y luego recolocados en nuevos sitios. Se trata de los “Parques de la Memoria” Balaam Tum, en Chetumal, Quintana Roo, y K’awill, en Xpuhil, Campeche, espacios que forman parte del proyecto integral del Tren Maya, y que incluso han sido anunciados como sitios turísticos por los gobiernos estatales.
Fue en la primera sesión del Seminario Patrimonio Cultural. Antropología, Historia y Legislación, celebrada ayer, que uno de los mayores críticos del salvamento arqueológico alrededor del Tren Maya, el arqueólogo Fernando Cortés de Brasdefer, mostró evidencias de la destrucción de estructuras prehispánicas mayas, las cuales fueron colocadas luego en el parque arqueológico Balaam Tum.
Cortés de Brasdefer citó una nota de este diario titulada “200 vestigios arqueológicos fueron destruidos por obras del Tren Maya en Quintana Roo y Campeche”, publicada el 13 de agosto de 2024, donde se da cuenta, gracias al cuadernillo de trabajo del antropólogo Juan Manuel de Sandoval, de la destrucción de numerosas estructuras mayas. “Luego de esa enorme destrucción, los arqueólogos responsables empezaron a pensar cómo lo iban a resolver, pensaron ‘vamos a salvar algunos de los monumentos y vamos a demostrar que salvamos el patrimonio cultural al trasladarlo a otro lugar’”, apuntó Cortés de Brasdefer.
El arqueólogo precisó que fueron tres los sitios arqueológicos de donde se extrajeron las piedras para los edificios de los parques. “Empezaron a desmontar los vestigios, pero no como lo han informado, lo que hicieron fue desmantelar los sillares y construyeron un fraude, es una vergüenza que nuestra propia institución haya permitido fraude de tal magnitud, está demostrado, ya fue una comisión de arqueólogos a revisar”.
Dicha comisión, conformada por los arqueólogos Sergio Gómez Chávez, Jesús E. Sánchez y Jaime Garduño Argueta, los tres reconocidos investigadores, dieron un diagnóstico sin precedentes: al menos 47 estructuras de sitios arqueológicos alrededor del Tren Maya fueron mutilados y trasladados a Balaam Tum.
“La Comisión vio lo que yo vi. Reunieron esas piedras, construyeron 47 monumentos, solo 16 pertenecen a un emplazamiento, es decir, solo 16 fueron recolocados intentando mantener su diseño original, los demás los revolvieron: piedras originales, vestigios arqueológicos, algunas fachadas sí corresponden, pero otras no, algunos núcleos fueron revestidos con piedras de las fachadas, ese fue su gran invento”, abunda.
El INAH, a través de boletines de prensa, ha informado sobre la construcción de estos parques y acerca de la recolocación de piezas prehispánicas. Sin embargo, Cortés de Brasdefer añade un tercer parque, cercano a la estación del Tren Maya de Escárcega.
El arqueólogo mostró una fotografía de Balaam Tum, en donde se aprecia la construcción de estructuras que simulan las edificaciones prehispánicas. “Ese cuadro que vemos en primer plano simula una estructura prehispánica, pero rellenado con materiales modernos de construcción, cal moderna”, cuenta. Aunque no las mostró, el arqueólogo afirma que existen fotografías donde se puede observar maquinaria pesada destruyendo montículos prehispánicos.
El propio INAH ha difundido fotos del proceso de las obras; en algunas imágenes incluso se aprecia a trabajadores manipulando piedras de las edificaciones mayas, en otras se ve la formación de edificaciones que simulan a las que se encontraron y destruyeron en la selva por el paso del tren.
La investigadora emérita Noemí Castillo, quien es parte de la Dirección de Estudios Arqueológicos, calificó la construcción de estos parques como crímenes de lesa arqueología, y dijo que hasta el momento no ha visto ningún informe disponible sobre el salvamento arqueológico realizado en el Tren Maya.
“Lo que se ha hecho en Tren Maya es lesa arqueología, no veo ni un informe, todo lo que se ve es destrucción, hubo falta de ética de quienes trabajaron en esa obra, el colmo es esta mentira que nos venden como parque”, señaló.
La arqueóloga criticó al director del proyecto de salvamento de la obra ferroviaria, Manuel Pérez Rivas, quien declaró que el desplazamiento de los vestigios se realizó “porque no eran monumentos importantes”. “Todo es importante, es una vergüenza que se justificara así, hicieron destrucción, eso tiene que castigarse”.
Jesús E. Sánchez, quien realizó el primer dictamen de los daños, cuestionó qué dirección fue la que autorizó la mutilación de vestigios y su posterior recolocación, sin embargo, afirmó que fue la propia dirección general del INAH quien dio la autorización, en ese entonces, a cargo de Diego Prieto.
“Fue el propio director de Salvamento del Tren Maya (Pérez Rivas), él es miembro del Consejo de Arqueología, él es el responsable de la construcción de los parques, él proyecta, autoriza y ejecuta, pero no lo puede hacer solo, sino con todos los miembros del Consejo, así como el Coordinador Nacional de Arqueología, y nada se puede hacer sin la aprobación del director del Instituto”, explicó.
Sánchez adelantó que preparan recursos legales para desarticular los parques, “no sólo hacer que se revierta la construcción, sino evitar que continúen, ya estamos preparando los amparos, que se regresen las piedras y monumentos a su lugar original, y que se cumpla con la ley, porque hubo violaciones a dos de los artículos de la Ley Federal de Monumentos”, apuntó.
Cortés de Brasdefer, perseguido en la gestión de Diego Prieto por denunciar la destrucción de patrimonio en el Tren Maya, dijo que no fue citado de nuevo a comparecer ante el Órgano Interno del Instituto, pero señaló que el acoso sigue, pero ahora es laboral, ya que se encuentra congelado y sin proyectos de investigación, y explicó que continúa el acoso cibernético. “Sigo con temor a represalias, me agreden a través de redes, sobre todo gente del Consejo de Arqueología y el propio director de Salvamento del Tren Maya, que no tiene la valentía de enfrentarse de manera académica, ellos son responsables de cualquier situación que pudiera pasarme”.