Psicólogos analizan el fenómeno que atrae la conversación en diferentes plataformas
Por: Irma de la Garza
LA PRENSA
La identificación simbólica con animales se volvió tendencia en redes sociales y abrió un debate social que la psicología invita a comprender antes de juzgar.
De un momento a otro, la palabra “Therian” comenzó a repetirse en redes sociales. Videos virales, testimonios personales y grupos digitales colocaron bajo los reflectores a personas que dicen identificarse, en algún nivel emocional o simbólico, con animales. La tendencia creció al grado de generar reuniones entre seguidores, despertando curiosidad, desconcierto y debate público sobre una práctica que hasta hace poco permanecía en la periferia.
Desde la psicología, el fenómeno no se interpreta como una creencia literal. El psicólogo Miguel Carrillo explica que quienes se identifican como therians no piensan que sean animales, sino que encuentran en ellos un símbolo para expresar aspectos de su mundo interno. Rasgos como la fortaleza, la libertad o la protección se convierten en referentes que ayudan a explicar emociones, necesidades y procesos personales, especialmente en etapas de búsqueda de identidad.
El psicólogo Jaime Muñoz aclara que esta conducta no está clasificada como un trastorno psicológico en los manuales clínicos. Aunque rompe con normas culturales establecidas, eso no la convierte automáticamente en patológica. El conflicto, señala, surge más bien del impacto social que provoca lo distinto, del choque con lo que no encaja en lo convencional y de la reacción colectiva ante lo desconocido.
Ambos especialistas coinciden en que la visibilidad actual está directamente relacionada con las redes sociales. Aunque este tipo de identificación existe desde la década de los noventa como una cultura de nicho, hoy la exposición mediática la amplifica. El problema, advierten, es que junto con la información también se propaga la desinformación, el estigma, el señalamiento y, en algunos casos, el acoso digital.
Más allá de modas, etiquetas o polémicas, el fenómeno de los therians obliga a una reflexión más profunda. La psicología no llama a normalizar ni a condenar, sino a observar la funcionalidad y el bienestar de las personas. Tal vez la pregunta no sea por qué alguien se identifica con un animal, sino qué nos dice esto sobre una sociedad que cada vez escucha menos y juzga más. En tiempos de exposición permanente, comprender puede ser un acto más urgente —y más valiente— que opinar.