Mientras que el alcalde Oscar Ríos tiene a los policías multando gente por cosas menores, en la periferia los robos con arma blanca se dan a plena luz del día
MARÍA RODRÍGUEZ
LA PRENSA
NUEVA ROSITA, COAH.- Mientras la administración municipal encabezada por Óscar Ríos Ramírez presume operativos viales y aplica multas con rigor a ciudadanos por faltas menores, la delincuencia actúa con creciente audacia y violencia en distintos sectores de la ciudad.
La noche del pasado jueves, alrededor de las 10:00 horas, dos sujetos perpetraron un asalto violento en una tienda OXXO ubicada en la colonia Mina Siete, en la zona norte. Armados con objetos punzocortantes, los individuos irrumpieron en el establecimiento, amenazaron a los empleados y sabotearon la caja registradora para apoderarse de aproximadamente 10 mil pesos en efectivo.
De acuerdo con el reporte de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), los agresores eran de complexión delgada y aparentemente menores de edad. Tras tomar una caja con el dinero, huyeron sin rumbo definido, activándose el protocolo interno de asalto violento. Afortunadamente, no se reportaron personas lesionadas.
Los trabajadores señalaron que el atraco ocurrió en cuestión de minutos y que, debido a las amenazas con armas blancas, no tuvieron oportunidad de pedir auxilio a la policía. Aunque no lograron identificar plenamente a los responsables, no descartan que pudieran ser habitantes del mismo sector. Ambos aceptaron colaborar con las autoridades en las investigaciones.
Este nuevo hecho delictivo se suma a una serie de robos y agresiones que, según vecinos, se han vuelto cada vez más frecuentes. La percepción ciudadana es clara: mientras los cuerpos policiacos concentran esfuerzos en operativos recaudatorios y sanciones administrativas, los asaltantes operan con impunidad, incluso utilizando violencia directa contra trabajadores.
La pregunta que surge entre la población es inevitable: ¿dónde está la estrategia preventiva para frenar los delitos de alto impacto? Porque mientras los agentes levantan infracciones en cruceros y retenes, los criminales siguen encontrando calles libres para delinquir.
La seguridad pública no puede reducirse a cifras de multas ni a operativos mediáticos. La ciudadanía exige resultados reales, presencia efectiva y acciones que garanticen tranquilidad, no discursos.