De acuerdo a la Ley de Concursos Mercantiles, en una segunda subasta los bienes de la empresa quebrada pueden ser revaluados para intentar venderlos en un precio más bajo, pero si las subastas siguen desiertas, el juez puede autorizar al síndico a vender directamente a cualquier interesado.
En la segunda y tercera subasta, se realizan nuevas audiencias con reducciones de precio dependiendo lo que el juez autorice, pero de continuar el fracaso de las rondas de subasta pública, el síndico puede solicitar permiso para la venta directa sin las formalidades de la almoneda.