En el segundo Domingo de Cuaresma y en el Día de la Familia, Monseñor Hilario González García, invita a vivir la caridad en el hogar y a vivir una fe más atenta y comprometida
Por: Roberto Hernández
LA PRENSA
SALTILLO, COAHUILA. – En el marco del 2º Domingo de Cuaresma y la celebración del Día de la Familia, el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, invitó a los fieles a purificar su mirada y su escucha para contemplar la gloria del Señor y vivir una fe comprometida con los demás.
En su mensaje titulado “Una mirada purificada para contemplar al Señor”, el prelado reflexionó sobre la importancia de aprender a ver y escuchar con el corazón. Señaló que no basta con mirar o escuchar de manera superficial, sino que es necesario hacerlo con una sensibilidad espiritual que permita reconocer la presencia de Dios en medio de la vida cotidiana.
Durante esta segunda etapa del camino cuaresmal, el obispo recordó que las múltiples voces e imágenes del mundo pueden distraer y nublar la capacidad de contemplar a Cristo. Por ello, exhortó a los creyentes a centrar su atención en el Hijo amado, especialmente a la luz del pasaje de la Transfiguración narrado en el Evangelio.
Inspirado en la vocación de Abraham, destacó que el llamado de Dios implica dejar aquello que impide una amistad íntima con Él. Subrayó que la obediencia confiada abre la puerta a una vida fecunda, sostenida no solo por las propias fuerzas, sino por la bendición y el amparo divinos.
Asimismo, afirmó que en Jesucristo los fieles reciben gratuitamente el don de la salvación y la misión de compartir esa luz con los demás. “Nos toca levantarnos y no tener miedo”, expresó, animando a dar testimonio con la propia vida del Evangelio recibido.
Con motivo del Día de la Familia, monseñor González García invitó a las familias a verse como comunidad amada por Dios, donde reine la caridad y cada miembro refleje el rostro de Cristo. Concluyó pidiendo que en cada hogar se viva la misericordia y la unidad, para gloria de Dios y bien de todos.