Viajaba como copiloto en un quinta rueda que chocó contra una pipa en la carretera 57. Sus compañeros le ofrecieron una sentida caravana para despedirlo en Monclova
Manolo Acosta
LA PRENSA
El joven trailero Diego Rea Cárdenas perdió la vida tras un trágico accidente el pasado fin de semana, dejando un profundo vacío entre familiares, amigos y compañeros.
Con apenas 24 años, Diego ya había construido sueños junto a su esposa, compartiendo caminos y esperanzas que quedaron truncadas tras el infortunado percance.
El accidente ocurrió el pasado 28 de febrero, cuando viajaba como copiloto en un quinta rueda que chocó violentamente contra una pipa en la carretera federal 57, en el kilómetro 20 en el tramo Ojo Caliente a Santa Cruz.
En ese impacto perdió la vida su compañero de ruta, mientras Diego fue trasladado de urgencia al Hospital General de Saltillo con graves lesiones, tras ser atendió por paramédicos de bomberos de Ramos Arizpe.
Horas más tarde, pese a los esfuerzos médicos y oraciones de quienes aguardaban noticias, el joven también falleció, apagando así una historia marcada por trabajo honesto.
Sus restos fueron velados en la capilla de la Sección 147, donde familiares y amistades acudieron entre lágrimas para acompañar a su esposa.
Cerca de las dos de la tarde se celebró una misa de cuerpo presente en la parroquia Santiago Apóstol de su natal Monclova. La despedida fue tan especial como su oficio, pues alrededor de veinticinco tráileres encabezaron el cortejo fúnebre rumbo al panteón de Estancias.
En fila, avanzaron lentamente por las calles, haciendo sonar motores y claxon como homenaje al buen amigo y solidario compañero que se adelantó en el camino.
El féretro fue colocado en la caja de un quinta rueda que lideraba la caravana, símbolo del camino que tanto amó.
Durante el trayecto, el Departamento de Tránsito Municipal de Monclova brindó apoyo para facilitar el paso hasta su última morada.
Amigos, familiares y colegas acompañaron el recorrido hacia la parte norte del municipio, donde le dieron el último adiós.
Entre lágrimas y recuerdos, todos coincidieron en que Diego fue un hombre trabajador, leal y siempre dispuesto a tender la mano.
Su partida deja carreteras más silenciosas y corazones heridos, pero también la certeza de que su memoria rodará eternamente junto a ellos.