Algunas composiciones adoptan formas de corazón, cruz y gallos, en referencia al apodo de “El Señor de los Gallos”.
Por Joseph Na’a/Excelsior
La Prensa
MÉXICO.- Así es la tumba de “El Mencho”… Al ras del césped, sin mausoleos elevados ni estructuras ostentosas que delimiten el espacio, la tumba destaca únicamente por la abundancia de coronas y arreglos florales en tonos rojo y blanco. Algunas composiciones adoptan formas de corazón, cruz y gallos, en referencia al apodo de “El Señor de los Gallos”. Una fotografía en blanco y negro colocada bajo una corona blanca señala el punto exacto donde fue enterrado el féretro.
Las imágenes del sepelio comenzaron a circular en redes sociales y muestran el sitio donde fue sepultado Rubén Oseguera Cervantes, identificado por autoridades federales como líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en el panteón Recinto de la Paz, ubicado en Zapopan.
A diferencia de muchos panteones tradicionales en México, el Recinto de la Paz mantiene un diseño similar al de cementerios en Estados Unidos: los féretros se entierran y quedan al nivel del suelo, sin criptas visibles ni monumentos verticales. Este mismo formato se aplicó en la sepultura de Oseguera Cervantes.
El lugar permaneció resguardado durante el cortejo fúnebre, mientras medios de comunicación se mantuvieron en el exterior del camposanto documentando el dispositivo de seguridad.
El sepelio se realizó bajo un amplio operativo de seguridad. Elementos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano resguardaron tanto la funeraria donde fue velado —en la colonia San Andrés, en Guadalajara— como el traslado hacia el panteón.
El féretro dorado
Las imágenes difundidas muestran un féretro metálico con acabado brillante, herrajes ornamentales y apariencia de chapado en oro. De acuerdo con referencias del sector funerario, este tipo de piezas se fabrica bajo pedido y puede incluir baño de oro de 24 quilates, interiores acolchonados de lujo y sistemas de sellado hermético.
Según estimaciones de mercado, un ataúd con estas características puede oscilar entre 800 mil y 1 millón 300 mil pesos, dependiendo del nivel de personalización. En mercados internacionales, modelos similares alcanzan hasta 24 mil dólares.
Aunque no se ha confirmado el modelo exacto utilizado, el rango de precios lo ubica en el segmento más exclusivo de la industria funeraria. Analistas señalan que la elección de un ataúd dorado refuerza una narrativa de ostentación asociada a figuras del crimen organizado, donde la exhibición de poder y riqueza trasciende incluso el ámbito privado.