A sus 8 años forma parte de la Academia Infantil de Bomberos, donde ha aprendido acerca de disciplina, trabajo en equipo y solidaridad
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
A sus 8 años, Alice Poleth Sánchez Daniel ya tiene claro lo que quiere ser cuando crezca: bombera, como sus abuelos, quienes forman parte del cuerpo de Bomberos de Monclova.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la pequeña compartió un mensaje para otras niñas: perseguir sus sueños y nunca rendirse.
Vestida con un pequeño traje de bombera hecho especialmente para ella, Alice Poleth Sánchez Daniel demuestra que la vocación de servicio también puede comenzar desde la infancia.
La niña es nieta de la bombera Verónica Zavala Salazar y del capitán Ernesto Daniel Cruz, integrantes del cuerpo de Bomberos de Monclova, a quienes admira profundamente.
Desde los tres años forma parte de la Academia Infantil de Bomberos, donde ha aprendido sobre disciplina, trabajo en equipo y la importancia de ayudar a los demás.
“Sí, admiro mucho lo que hacen mis abuelitos”, expresó con entusiasmo.
Para Alice, ver de cerca el trabajo de sus abuelos ha sido una gran inspiración. Por ello asegura que cuando sea grande quiere seguir sus pasos y convertirse también en bombera.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la pequeña compartió un mensaje para todas las niñas, invitándolas a creer en sí mismas y a luchar por lo que desean.
“Que sigan sus sueños, que cuando sean grandes trabajen en lo que quieran y que persigan mucho sus sueños”, dijo.
Con la naturalidad y sinceridad de la infancia, Alice aseguró que todo se puede lograr cuando hay esfuerzo y determinación.
“Todo se puede lograr, nadie se rinde”, agregó.
Actualmente, Alice tiene ocho años y cursa el segundo grado en la escuela primaria Ramón Guevara donde lleva un promedio de 9.8 y donde combina sus estudios con su entusiasmo por las actividades de la academia infantil de bomberos.
Su historia refleja cómo el ejemplo familiar y los valores de servicio pueden inspirar a las nuevas generaciones, demostrando que los sueños no tienen edad ni límites, y que cada vez más niñas se sienten motivadas a ocupar espacios en profesiones donde antes predominaban los hombres.