VALOR CON ROSTRO DE MUJER
Ivonne Alejandra relata los desafíos de abrirse paso en un oficio históricamente masculino y el compromiso inquebrantable de salvar vidas en Parras
Por: Benjamín Fuentes
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – En el cuartel de bomberos de Parras, el uniforme pesa lo mismo para todos, pero para Ivonne Alejandra Delgado Martínez, portarlo ha significado un esfuerzo doble.
A sus 33 años, no solo combate incendios; combate la idea preconcebida de que el rescate es un territorio exclusivo para hombres. Su historia es una de las diez que integran este especial, recordándonos que el valor tiene rostro de mujer.
El despertar de una vocación
La chispa de su carrera no surgió de un evento fortuito, sino de una convicción interna: “Siempre he querido ayudar a la gente“, afirma. Fue en un empleo anterior donde vislumbró la oportunidad de profesionalizar ese deseo de servicio. Desde entonces, el deseo de ser rescatista se convirtió en un fuego interno que su familia, lejos de intentar apagar, alimentó con respaldo y confianza absoluta.
Demostrar el doble para ser igual
Ivonn no oculta que el camino ha sido empedrado. En un entorno donde la mayoría son hombres, la mirada externa suele ser más severa. “En muchas ocasiones he tenido que esforzarme el doble para demostrar mi capacidad”, reconoce. Para ella, cada intervención es una oportunidad para probar que la fortaleza y la preparación no son una cuestión de fuerza bruta, sino de compromiso y técnica. Sin embargo, ve con optimismo cómo las puertas que antes estaban cerradas bajo llave, hoy comienzan a ceder ante el empuje de mujeres decididas.
La cicatriz del servicio
Ser bombero implica convivir con la tragedia, y hay servicios que dejan huellas que el agua no puede borrar. Ivonne recuerda con dolor un incendio estructural donde, a pesar de la entrega del equipo, no pudieron salvar la vida de un menor. Ese es el reto invisible de su oficio: controlar las emociones cuando el reloj corre en contra. “Cada segundo marca la diferencia entre la vida y la muerte”, explica, subrayando que la resiliencia mental es tan vital como el equipo de protección.
La recompensa del “Gracias”
A pesar de los momentos amargos, Ivonn encuentra la gratificación en la sencillez. Para ella, no hay medalla más valiosa que el reconocimiento ciudadano. Un “gracias” espontáneo en la calle compensa las noches en vela y el riesgo constante. En este 8 de marzo, Ivonn se erige como un símbolo de orgullo parrense, enviando un mensaje claro a las niñas que la ven pasar en el camión de bomberos: “Luchen por sus sueños y no se rindan ante las adversidades por el hecho de ser mujer”.
Para Ivonne, ser mujer y bombera se resume en una palabra que lleva tatuada en su ética de trabajo: Orgullo.