Debe generar una interlocución real y no destruir lo construido, imponer reglas electorales sin acordar con la oposición rompe el pacto social de las últimas cinco décadas, coincidieron especialistas, académicos y comunidad universitaria en la UNAM
Por Érika Hernández/Agencia Reforma
La Prensa
MÉXICO.- La lección que deja la iniciativa de reforma electoral presidencial es que cualquier cambio al sistema electoral mexicano debe generar consensos, una interlocución real y no destruir lo construido, coincidieron especialistas, académicos y comunidad universitaria en la UNAM.
Durante el seminario “La Reforma Político-electoral que México requiere”, que fue inaugurado por el Rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, ex autoridades electorales, ex funcionarios federales y académicos plantearon su balance sobre el tema.
“No se trata solo de modificar normas, sino de preguntarnos qué tipo de cultura política aspiramos a consolidar y qué esquema normativo es compatible con ese modelo. Las reformas más duraderas son aquellas que conjugan tres dimensiones esenciales: legitimidad, solidez técnica y arraigo social”, manifestó el Rector Lomelí.
“En las últimas cinco décadas, las mejores reformas han sido las que se han sustentado en los consensos más amplios. Su anclaje, en la realidad nacional, exige mecanismos abiertos de intercambio de ideas en los que partidos, organizaciones, medios de comunicación, academia y ciudadanía, pueden expresar argumentos y preocupaciones fundadas”.
El ex presidente del INE, José Woldenberg, recordó que las reformas del 1994, 1996, 2007 y 2014 tuvieron algo en común: el consenso.
“¿Por qué? Porque se entendió que la materia electoral no es una materia más a desahogar, sino es la materia que permite la convivencia y la competencia de la diversidad política en México y que es muy importante que los jugadores, que los competidores, estén de acuerdo con las reglas”, afirmó.
Por ello, Woldenberg lamentó que la Presidenta y Morena no abrieran un espacio real de discusión, y que ahora no se tome en cuenta las necesidades de la Oposición, sino del Gobierno en turno.
“De manera natural es desde la Oposición donde se pueden detectar las fallas de los procesos electorales. Honra a los gobiernos que aceptaron esas propuestas, haber estado abiertos a otras opiniones”, añadió.
El ex magistrado de la Sala Especializada del Tribunal Electoral, Rubén Lara, consideró que desde el poder se intenta deshacer lo que se construyó por 30 años, y las condiciones que les fueron indispensables para triunfar, ahora les estorban.
“Para mí la respuesta a la reforma propuesta es el título de la película ‘Si pudiera te patearía’. Y en realidad, eso es lo que yo haría con la reforma porque me parece que no responde a las exigencias y a las necesidades de la representación”, indicó.
Jaime Cárdenas, ex consejero y cercano a Morena, refutó que las reformas electorales requerían consenso porque los gobiernos no tenían legitimidad.
“Antes había consenso y ahora no, porque veníamos de un régimen autoritario sin legitimidad, entonces para ganar legitimidad pues se tenías que escuchar a la oposición porque si la reforma era producida por el propio régimen carecía de legitimidad, pero ahora estamos en una circunstancia distinta, con gobiernos con alto respaldo social”, justificó.
Enseguida, Woldenberg le aclaró que si de legitimidad se trata, Morena, PT y PVEM obtuvieron, en el 2024 en la Cámara de Diputados, el 54 por ciento de la votación, y la oposición el 46 por ciento.
“Es casi mita y mita. En esas circunstancias hacer una reforma electoral que no tome en cuenta a la mitad de los votos emitidos es un error graso”, afirmó.
Para Diego Valadés, ex procurador general, en cualquier sociedad democrática se requiere un pacto social, y esto requiere la interlocución, la cual en este caso no existe.
“No hubo interlocución, y sin interlocución, no hay reforma, pero tampoco hay pacto. Si queremos pacto, tenemos necesidad de una interlocución, constructiva, respetuosa, sí, planteando las diferencias, pero no para planteándolas como exclusiones”, afirmó.
Durante el Seminario, una decena de ponentes se opusieron a quitar las plurinominales en el Senado, y modificar la distribución proporcional en la Cámara de Diputados.