La actriz reveló cómo ha forjado un vínculo de cariño con la familia de su novio, incluida su ex
Esmeralda Pimentel y Osvaldo Benavides atraviesan por una de sus mejores etapas como pareja. A poco más de un año de su nueva reconciliación, disfrutan este instante con acuerdos mejor establecidos, orgullosos de su lazo de confianza y respeto mutuo. Sin embargo, Esmeralda reconoce lo complejo que ha sido para ella asumir su posición como madrastra de los hijos de Osvaldo, los pequeños Sofía y Mateo, fruto de la relación pasada del actor con su expareja de nombre Tatiana.
Esmeralda y el relato de su llegada a la familia
Con total apertura, Esmeralda relató en el podcast de Se Regalan Dudas cómo se dio su llegada al círculo familiar de Osvaldo, especialmente cuando la expareja de este procuró que sus hijos vivieran el proceso de manera adecuada. “Tatiana, fue de: ‘No, espérense, necesito que pase un año para saber si esta relación va enserio o no’, porque era la primera relación que cualquiera de ellos dos tenían después de que se habían separado…”, dijo la actriz.
En ese sentido, Esmeralda habló de las diferentes perspectivas que tanto ella como la ex de Osvaldo tuvieron en su momento, lo que por fortuna ha caminado de la mejor manera en ambos sentidos. “Siento que fue complejo en el aspecto de que Tatiana tenía una necesidad muy grande proteger lo más que pudiera el espacio de: ‘Nosotros somos nuestra familia y no quiero que esto se destruya ahorita que los niños están muy chiquitos’, y yo tenía una necesidad muy grande de: ‘Necesito sentirme incluida en tu familia’ y como un dolor de: ‘Siento que estoy fuera’…”, reveló.
Lo complejo de ser madrastra
Sincera, Esmeralda también contó de qué manera asume su posición frente a los hijos de Osvaldo, por quienes tiene cariño gracias a que ha convivido con ellos desde pequeños. “Siento que sí hay algo muy complejo en el tema de ser madrastra que nadie habla o que no te enseñan, que lo he ido trabajando a través del tiempo, pero esta sensación de que tú vas al último. Sobre todo, en esos niños que conocí, que eran muy chiquitos, la prioridad siempre van a ser los niños. El poquito tiempo que teníamos porque él trabajaba mucho y yo trabajaba mucho, ese tiempo que él tenía disponible era para sus hijos y nosotros era de: ‘Me espero a que termines de dormir a tus hijos para vernos’…”.
A pesar de lo complejo que esto ha sido, Esmeralda ha podido encontrar un punto de equilibrio, enteramente consciente de todo. “Siento que hay una cosa en la que sí participas de la educación de los niños y de la crianza, pero no vas a ser nunca la que tome las decisiones primarias de la educación y de la crianza de los niños, y he aprendido con el tiempo a darle valor a mi rol, que es ser su pareja y apoyarlo a él como papá, tener mi propio vínculo con Sofía, con Mateo y respetar que van a haber cosas en la que yo no voy a ser partícipe y eso no me hace menos valiosa para los niños ni para la familia y que es como un servicio a la familia…”, agregó.
Agradecida con la ex de Osvaldo
Aunque no ha dado mayores detalles de cómo ha sido la convivencia con Tatiana, Esmeralda puso de frente la cordialidad que prevalece entre ambas, siempre abiertas a contribuir a un entorno de calma y armonía. “Yo le agradezco muchísimo a Tatiana, porque desde el día uno que me conoció me dijo: ‘Bienvenida a la familia, yo no quiero darle nunca a mis hijos el ejemplo de dos mujeres pelando’. Siento que los tres adultos hemos hecho un trabajo poderosísimo de trabajar en nosotros, nuestros miedos, de ir mutando los acuerdos y la relación y hoy estamos en un lugar precioso…”, agregó.
Con información de Hola