Joe Kent alegó que fue Israel el que arrastró a EU a una guerra contra un país que, dijo, no representaba una “amenaza inminente”
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su gabinete, reaccionaron con dureza a la renuncia del director del Centro Nacional Contraterr0rismo, Joe Kent, quien expresó su desacuerdo con la guerra contra Irán.
“No lo conocía bien, pensé que parecía un tipo bastante agradable, pero cuando leí su declaración, me di cuenta de que es algo bueno que se haya ido, porque dijo que Irán no era una amenaza. Irán era una amenaza”, afirmó Trump en una comparecencia ante los medios en el Despacho Oval. Aseguró que Kent era “débil en seguridad”.
El mandatario insistió en el riesgo iraní como justificación para la intervención militar: “Todos los países se dieron cuenta de la amenaza que era Irán. La pregunta es si querían o no hacer algo al respecto”.
Trump tenía “evidencia fuerte de que Irán iba a atacar primero a EU”
A su vez, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió que Trump tenía “evidencia fuerte, abrumadora, de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos”. Aseguró que el mandatario “nunca habría tomado la decisión de desplegar activos militares contra un adversario en el vacío”.
En una publicación en X, Leavitt dijo que “Irán es el principal promotor estatal del terrorismo” y que “el régimen iraní es malvado. Se enorgulleció en asesinar estadounidenses, emprendió la guerra contra nuestro país y nos amenazó abiertamente” hasta forzar el lanzamiento de la Operación Furia Épica.
Además, denunció Leavitt, “Irán estaba expandiendo agresivamente sus misiles balísticos de corto alcance para combinarlos con sus activos navales, a fin de granjearse inmunidad”. El régimen iraní, subrayó la funcionaria, “buscaba usar esos misiles balísticos como escudo para lograr su meta definitiva: las armas nucleares”.
Según la vocera, Trump dio al régimen iraní “todas las oportunidades de abandonar este rumbo inaceptable, de renunciar a sus ambiciones nucleares a cambio de alivio de sanciones… Pero no dijeron sí a la paz porque obtener armas nucleares era su meta fundamental”.
Fue por eso, alegó, que Trump “decidió que un ataque conjunto con Israel” para atender a “esta amenaza inminente a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”.
Acotó que Trump, como comandante en jefe “determina qué y qué no constituye una amenaza, porque es la persona constitucionalmente empoderada para hacerlo y porque el pueblo estadounidense votó le confió a él, y sólo a él, hacer ese tipo de juicios”.
Calificó de “absurda” la acusación que hizo Kent de que Trump tomó la decisión “basado en la influencia de otros, incluso países extranjeros. Es insultante e irrisorio. El presidente Trump ha sido notablemente consistente y ha dicho por DÉCADAS que Irán NUNCA puede poseer un arma nuclear”.
La renuncia de Kent lo convirtió en el funcionario de más alto rango en abandonar el gobierno de Trump desde el inicio de la guerra y abre una crisis interna en los servicios de inteligencia estadounidenses.
“No puedo en buena conciencia apoyar la guerra en Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestro país, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, afirmó Kent en su carta de dimisión dirigida a Trump.
Kent es un ex candidato político con conexiones con extremistas de derecha. Fue confirmado en su puesto el pasado julio por una votación de 52-44. Como jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, Kent estaba a cargo de una agencia que analiza y detecta amenazas terroristas.
Su renuncia refleja inquietud dentro de la base de Trump sobre la guerra y muestra que las dudas sobre la justificación para el uso de la fuerza se extienden al menos a un alto miembro de su gobierno.
POR STAFF/EL UNIVERSAL