Este 19 de marzo, la Iglesia Católica conmemora a San José, figura central de la Sagrada Familia y símbolo de fe y obediencia
Cada 19 de marzo, millones de fieles celebran el Día de San José, una de las fechas más relevantes del calendario litúrgico católico, en honor al esposo de la Virgen María y padre putativo de Jesús.
La Iglesia Católica celebra en esta fecha la Solemnidad de San José, reconocido como el protector de la Sagrada Familia y patrono de múltiples causas, entre ellas la Iglesia Universal, los padres de familia, los trabajadores y los artesanos.
Según la tradición cristiana, San José se distinguió por su obediencia a la voluntad de Dios al aceptar su papel dentro de la historia de Jesús. Aunque en los Evangelios no se registran palabras suyas, su figura es valorada por su ejemplo de responsabilidad, humildad y dedicación.
Algunos escritos sitúan su nacimiento en Belén alrededor del año 30 a.C. El Evangelio de Mateo lo presenta como hijo de Jacob y descendiente del rey David, lo que refuerza la línea mesiánica atribuida a Jesús. Su oficio como carpintero habría sido transmitido a su hijo, junto con valores asociados al trabajo y el esfuerzo.
Se estima que San José falleció hacia el año 20 d.C., acompañado por Jesús y María. Su vida, marcada por el silencio en los textos bíblicos, ha sido interpretada como un testimonio de fidelidad y servicio.
Una oración con origen en la tradición
La devoción a San José se remonta, según diversas fuentes, entre los siglos III y IV. Sin embargo, el libro de oraciones Pietá menciona una plegaria atribuida al año 50 d.C., cuya difusión ha sido sostenida por la tradición religiosa.
De acuerdo con ese texto, la oración habría sido hallada en el año 50 de la era cristiana y, siglos después, en 1505, enviada por el Papa al emperador Carlos durante un contexto bélico. La promesa asociada a esta plegaria señala que quien la rece, la escuche o la conserve, recibiría protección ante distintos peligros.
La tradición sostiene que esta oración debe rezarse durante nueve mañanas consecutivas por una intención específica y es conocida popularmente como una plegaria que “no falla nunca”, al estar orientada a beneficios espirituales tanto para quien la pronuncia como para terceros.
Oración
Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme aquí en la tierra a tu poder celestial, te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh, San José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mí!
Amén.