El pequeño de 8 años llegó descalzo a una vivienda en la colonia Oscar Flores Tapia, donde entre sollozos pidió que no lo regresaran con su familia
Manolo Acosta
La Prensa
Iba descalzo, con los pies marcados por el suelo y el miedo reflejado en la mirada, pero con una decisión firme que lo llevó a buscar auxilio, apenas tiene ocho años, y aun así reunió el valor suficiente para huir de su propia casa y tocar una puerta desconocida en busca de protección.
El menor, identificado como Óscar “N”, llegó hasta una vivienda de la colonia Óscar Flores Tapia, donde pidió entre sollozos que no lo regresaran. Su voz quebrada apenas alcanzaba para explicar que ya no soportaba los golpes que, según relató, recibía constantemente por parte de su abuelo.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 10:20 horas del miércoles, en la calle Guerrero, entre San Juan de Sabinas y San Buena, vecinos del sector escucharon golpes insistentes en una puerta, sin imaginar que del otro lado había una historia marcada por el dolor.
Al abrir, una mujer se encontró con el niño tembloroso, con la respiración agitada y los ojos llenos de angustia pidiendo resguardo inmediato; La escena fue imposible de ignorar no solo buscaba ayuda, parecía estar escapando de algo que lo había rebasado por completo.
Conmovida, la vecina solicitó apoyo al sistema de emergencias, temiendo por la seguridad del menor ante lo que acababa de escuchar, elementos de la Policía Municipal llegaron al domicilio y brindaron protección al niño, quien no recordaba con precisión la ubicación de su hogar.
Debido a su estado, los oficiales lo trasladaron a la comandancia, donde quedó bajo resguardo mientras se daba aviso a la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia, donde el personal especializado inició el proceso correspondiente y llevar al menor a un espacio donde pudiera ser atendido.
Ahí será valorado para determinar si existe un entorno de violencia, así como para reconstruir el contexto familiar que lo llevó a huir, las autoridades buscan localizar a su madre y esclarecer los hechos, priorizando en todo momento la seguridad y bienestar del menor.
Entre quienes presenciaron la escena quedó un silencio pesado, al ver a un niño que encontró más miedo en su hogar que en la calle, hecho que es investigado.