Otro de los puntos considerados en dicho esquema sería el despliegue de una fuerza internacional de mantenimiento de la paz con mandato de la ONU y de una fuerza policial palestina entrenada en el extranjero, la llegada de un comité tecnocrático
AP.— El grupo rebelde Hamás analiza una nueva propuesta para desarmar a sus combatientes en Gaza, una concesión importante que despejaría el camino para el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconstruir el territorio devastado por la guerra.
La respuesta de Hamás, que se espera en los próximos días o semanas, tiene grandes implicaciones para los 2 millones de habitantes de la Franja, que han vivido en un sombrío limbo desde que entró en vigor un alto al fuego hace casi seis meses.
La carta fundacional de Hamás llama a la resistencia armada contra Israel, y el grupo se ha mostrado reacio a renunciar a un arsenal —que incluye cohetes, misiles antitanque y explosivos— que forma parte fundamental de su identidad.
Por esa razón, es difícil asegurar que el grupo cumpla. Hamás ha indicado que no está satisfecho con una propuesta respaldada por Washington que actualmente se debate. La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ha complicado aún más los esfuerzos sobre Gaza, al amenazar con más demoras mientras atrae la atención de la región.
Mientras tanto, componentes clave del plan de Trump —sobre todo, la reconstrucción del territorio devastado— siguen en pausa.
“El futuro de Gaza… depende por completo ahora de que Hamás retire sus arm4s”, dijo Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, ante el Consejo de Seguridad esta semana. “Realmente estamos en un punto de inflexión”.
El plan de alto al fuego aún está en etapas iniciales
El alto al fuego del 10 de octubre buscaba establecer una pausa tras más de dos años de guerra e iniciar un proceso más amplio para poner fin al gobierno de dos décadas de Hamás y reconstruir Gaza.
El alto al fuego ha detenido los combates más intensos y ha incrementado el flujo de la muy necesaria ayuda humanitaria hacia Gaza, lo que ha traído algo de alivio.
Pero los ataques israelíes han provocado la muerte de casi 700 palestinos desde el alto al fuego, según funcionarios de salud locales, e Israel todavía controla más de la mitad de la Franja. Tel Aviv afirma que sus ofensivas son una respuesta a violaciones de la tregua.
Los aspectos de más largo plazo del plan de alto al fuego de 20 puntos propuesto por Estados Unidos aún no se han implementado.
Entre ellos está el despliegue de una fuerza internacional de mantenimiento de la paz con mandato de la ONU y de una fuerza policial palestina entrenada en el extranjero, la llegada de un comité tecnocrático palestino nombrado recientemente para gestionar los asuntos cotidianos de Gaza, nuevas retiradas de tropas israelíes y un plan de reconstrucción de varios años.
El desarme de Hamás es crucial para todos estos pasos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que no habrá avances sin desarme, y muchos países donantes se muestran reacios a enviar dinero o tropas para el plan sobre Gaza si existe el riesgo de que se reanude la guerra.
Una propuesta de desarme sobre la mesa
En el plan de 20 puntos de Trump se indica que toda la “infraestructura militar, terrorista y ofensiva de Hamás, incluidos túneles e instalaciones de producción de armas” en Gaza debe ser destruida. También señala que las armas deben quedar “permanentemente fuera de uso”.
Israel y Estados Unidos sostienen que este lenguaje es claro y que Hamás debe entregar todas sus armas.
El grupo rebelde ha intentado diferenciar entre armas “pesadas”, como los cohetes, y armas “ligeras”, como rifles y pistolas, según funcionarios de Hamás y mediadores, que declararon bajo condición de anonimato para hablar sobre las negociaciones.
También quiere vincular cualquier desmilitarización a retiradas de tropas israelíes.
Nickolay Mladenov, director de la Junta de Paz respaldada por Estados Unidos, un nuevo organismo encabezado por Trump que supervisa el alto al fuego, dijo al Consejo de Seguridad de la ONU esta semana que Hamás recibió una propuesta respaldada por Turquía, Qatar y Egipto, que actúan como países mediadores.
“Se llevan a cabo discusiones serias en este mismo momento”, manifestó.
Mladenov indicó que la propuesta exige el “retiro completo” de todas las armas de Hamás y poner la seguridad de Gaza bajo el control total del nuevo comité tecnocrático.
Señaló que el desarme comenzaría con las “armas más peligrosas”, incluidos cohetes, explosivos y rifles de asalto, y más adelante pasaría a las “armas personales”.
El proceso estaría acompañado por retiradas israelíes por etapas.
El desarme ofrece “la única vía de avance” para la reconstrucción y el éxito del nuevo comité palestino de gobierno, afirmó Mladenov. “Para el pueblo de Gaza, las implicaciones son profundas”.
POR STAFF/EL UNIVERSAL