El párroco Néstor Martínez invitó a los fieles a llevar este gesto a su vida cotidiana, transformando la tradición en un mensaje de amor y renovación espiritual
Por Iván Villarreal
La Prensa
Durante la celebración del Jueves Santo en la Parroquia de Santiago Apóstol, el momento del lavatorio de pies se convirtió en el eje central de la liturgia, al recordar el acto de humildad que realizó Jesús con sus discípulos en la Última Cena.
El vicario de la Diócesis de Saltillo y párroco, Néstor Martínez, destacó que este gesto no es solo una representación simbólica, sino una enseñanza viva que interpela a los fieles a servir a los demás con amor y sencillez.
“Es Jesús quien lava los pies”
Previo al rito, el sacerdote explicó a la comunidad que, más allá de su papel como celebrante, es Cristo mismo quien actúa en ese momento.
“No soy yo quien realiza este gesto, es el mismo Jesús quien hoy se pone de pie por cada uno de ustedes”, expresó, invitando a los presentes a vivir el momento de manera personal y espiritual.
El lavatorio fue realizado a doce personas que representaron a los apóstoles, pero el mensaje, subrayó, es para toda la comunidad creyente.
Un llamado a servir
Durante la homilía, se recordó el pasaje del Evangelio en el que Jesús lava los pies a sus discípulos, dejando un mandato claro: amar y servir a los demás.
El párroco insistió en que este acto representa el mandamiento del amor, el cual debe reflejarse en la vida cotidiana. “Así como Cristo se inclinó ante sus discípulos, nosotros estamos llamados a hacer lo mismo con quienes nos rodean”, señaló.
Consuelo para el cansancio humano
El sacerdote también ofreció una reflexión profunda al comparar el gesto con las dificultades de la vida diaria. Explicó que, así como lavar los pies alivia el cansancio físico, el amor de Cristo reconforta el alma en momentos de fatiga, dolor o incertidumbre.
“Hay veces que la vida pesa, que el camino cansa, pero hoy Jesús se acerca a cada uno para renovar fuerzas y recordar cuánto nos ama”, mencionó.
Una invitación a la transformación
Finalmente, se exhortó a los fieles a no quedarse solo como espectadores del rito, sino a llevar ese ejemplo a sus hogares, trabajos y comunidad.
“El Señor no solo nos lava los pies, nos enseña a hacer lo mismo con los demás”, concluyó, invitando a vivir la Semana Santa con una actitud de servicio, humildad y entrega.