La SICT reporta conclusión de licitaciones clave y el inicio de estudios de ingeniería en el derecho de vía
Por: Roberto Ulíbarri
LA PRENSA
La reactivación del transporte ferroviario de pasajeros en el norte del país comienza a tomar forma. Este lunes, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), informó que el proyecto del tren Saltillo–Nuevo Laredo registra avances en su proceso de licitación y en el desarrollo de infraestructura clave, lo que impactará directamente a Coahuila.
De acuerdo con el comunicado emitido este 6 de abril, la ruta —que conectará a Saltillo con Nuevo Laredo— contempla una extensión de 396.3 kilómetros y una demanda estimada de 20 mil pasajeros diarios una vez que entre en operación.
Actualmente, ya concluyó la licitación de dos tramos ubicados en la Zona Metropolitana de Monterrey, así como de cuatro estaciones y los sistemas de señalización, control y telecomunicaciones.
El comunicado informa que en paralelo, se mantiene en proceso la licitación de un tercer tramo, siete estaciones adicionales y diversos edificios auxiliares necesarios para la operación del servicio.
En campo, los trabajos también muestran movimiento. Se realizan labores de desmonte y despalme dentro del derecho de vía existente, apoyados con maquinaria pesada. A la par, brigadas técnicas desarrollan estudios de ingeniería de detalle, levantamientos topográficos y sondeos geotécnicos que permitirán definir con precisión las estructuras del proyecto.
Otro de los avances reportados es el acondicionamiento del material rodante, pieza clave para la futura operación del servicio ferroviario.
Este proyecto forma parte del primer paquete ferroviario de la actual administración federal, que incluye también la ruta Querétaro–Irapuato. En conjunto, ambos corredores atenderán una demanda aproximada de 70 mil pasajeros diarios.
El proyecto integral busca impulsar la conectividad entre el centro y el norte del país, al tiempo que retoma el desarrollo de trenes de pasajeros como una alternativa de movilidad regional.
Para Coahuila, la incorporación al corredor Saltillo–Nuevo Laredo representa no solo una mejora en el transporte, sino también una oportunidad para fortalecer su integración económica con la frontera norte.