Bajan locales cortinas en Nueva Rosita
Se quejan de los cobros excesivos que les hace el municipio, bajo esquemas de intimidación
Por María Rodríguez
LA PRENSA
NUEVA ROSITA, COAHUILA.- La crisis del comercio local en Nueva Rosita se profundiza mientras crecen las denuncias contra la administración del alcalde Óscar Ríos Ramírez, a quien señalan de permitir prácticas de presión y cobros excesivos que han derivado en el cierre de al menos diez negocios en la zona centro.
De acuerdo con testimonios de comerciantes afectados, la Tesorería Municipal ha intensificado operativos para exigir pagos relacionados con impuestos municipales, permisos de Protección Civil, servicios de aseo público y mantenimiento. Sin embargo, lejos de tratarse de procedimientos administrativos ordinarios, los inconformes aseguran que estos cobros se realizan bajo esquemas de intimidación.
Alberto Ramírez, uno de los comerciantes que recientemente se vio obligado a cerrar su establecimiento, describió la situación como una “cacería” contra el pequeño comercio. “No llegan de forma amable. Mandan funcionarios a hacer inspecciones que ni siquiera están dentro de la normativa. Es acoso”, denunció.
La presión fiscal ocurre en un contexto económico adverso para la región. Según relatan los propios comerciantes, la falta de empleo ha reducido significativamente el flujo de dinero en la ciudad. “No hay ventas, no hay flujo monetario porque no tenemos empleos. Nuestros jóvenes se van a trabajar a Sabinas o a Piedras Negras, y allá se queda el dinero”, explicó Ramírez.
En su crítica, recordó las advertencias que en vida hiciera Raúl Hinojosa, quien alertó sobre el riesgo de desaparición económica de Nueva Rosita ante la falta de inversión. “Se decía que esto pasaría en 15 años si no llegaban empresas, pero con esta administración va a ser más rápido”, afirmó.
Los testimonios coinciden en que el deterioro del comercio local se ha acentuado durante el último año y medio, periodo que coincide con la gestión de Óscar Ríos Ramírez. A la par del cierre de negocios, también se reporta un deterioro visible en los servicios públicos.
“Es cuestión de darse una vuelta por la zona centro: locales cerrados, drenajes colapsados, basura acumulada. No hay mantenimiento ni atención. Y aun así, siguen cobrando como si todo estuviera bien”, reclamó el comerciante.
La situación plantea un escenario preocupante para la economía local, donde la combinación de políticas recaudatorias agresivas, falta de inversión y deficiencias en servicios públicos parece estar empujando al comercio formal hacia su desaparición progresiva. Mientras tanto, el gobierno municipal no ha emitido una postura clara ante estas acusaciones.