La primera visita de un presidente mexicano en ocho años pone fin al desencuentro diplomático entre los dos países por los desmanes de la Conquista
La visita de Claudia Sheinbaum, para un encuentro de gobiernos progresistas el 18 de abril, se da en un contexto de acercamiento reciente entre ambos países tras años de enfriamiento de las relaciones diplomáticas
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, viajará la próxima semana a Barcelona para participar en una reunión de dirigentes progresistas de todo el mundo de la que será anfitrión el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez. No se trata de una visita de carácter bilateral, pero es el primer viaje a España de un presidente de México desde hace ocho años que marca el fin de un periodo en el que dos gobiernos afines ideológicamente se han distanciado por su diferente interpretación de la historia común, según fuentes diplomáticas.
Ha sido la propia Sheinbaum quien ha anunciado el viaje durante su rueda de prensa diaria. Consciente del revuelo que iban a causar sus palabras, ha advertido de que iba a “dar una nota”, como se llama en México a las noticias. “Voy a ir a Barcelona”, ha dicho este viernes con una media sonrisa, “el 18, la próxima semana”. “Voy a ir a una reunión de un grupo de gobiernos progresistas”, ha explicado.
La presidenta ha especificado que estará el 18 de abril en Barcelona, junto a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro; Uruguay, Yamandú Orsi; y, “obviamente”, el presidente español, Pedro Sánchez. La visita se produce en el marco de una serie de gestos de acercamiento entre los dos países tras un periodo de práctica congelación de relaciones diplomáticas. El detonante de la crisis fue la carta que Andrés Manuel López Obrador, antecesor y mentor de Sheinbaum, envió al rey Felipe VI, en la que le reclamaba que pidiera disculpas por los desmanes contra los pueblos indígenas cometidos durante la Conquista de América. De acuerdo con el Gobierno, el Monarca no contestó a la misiva y López Obrador se tomó la falta de respuesta como una ofensa. Sheinbaum heredó el agravio y se negó a invitar al Rey a su toma de posesión en 2024, lo que hizo que España no estuviera representada en la ceremonia.
Durante los últimos años los dos gobiernos han buscado la forma de superar un desencuentro que se consideraba absurdo, dada la intensidad de las relaciones personales, económicas y culturales entre España y el país hispanohablante más poblado del mundo. La última visita de un presidente de México en activo a España fue en 2018, cuando Enrique Peña Nieto tuvo un encuentro en Madrid con el entonces mandatario Mariano Rajoy y con los Reyes. Un año después, en enero de 2019, fue Pedro Sánchez quien visitó México y se reunió con López Obrador.
Finalmente, el pasado 16 de marzo, Felipe VI, durante su visita en Madrid a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena —organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura de México—, dijo que “hubo mucho abuso” y “controversias éticas” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. Se presentó como una conversación informal con el embajador mexicano en España, Quirino Ordaz, y otras autoridades, pero se trató de un gesto muy medido. “Hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices: bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlo y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”, se escuchaba decir al Monarca en un vídeo difundido por la propia Casa Real.
Con este gesto, que fue interpretado como una maniobra de precisión al reconocer el dolor de los pueblos originarios sin llegar a la petición formal que exigía México, Felipe VI abandonó un silencio institucional sobre un tema complejo en las relaciones entre los dos países. Poco después, la presidenta invitó públicamente al Rey al Mundial de fútbol que se inaugura en México en junio. Aunque el ofrecimiento se cursó el 3 de febrero, Sheinbaum no lo hizo público hasta después de las palabras del Monarca.
En la carta origen del desencuentro, remitida en marzo de 2019 por López Obrador a Felipe VI, el presidente mexicano exigía a la Corona española un gesto de reparación hacia los pueblos indígenas de México por los acontecimientos ocurridos durante la Conquista y la época virreinal. Aunque la misiva fue privada, el rechazo “con toda firmeza” del Ejecutivo español fue público. Desde entonces, las relaciones diplomáticas estuvieron en un hiato que se ha ido rompiendo en los últimos meses con pequeños gestos del mundo cultural, como el encuentro entre los ministros de Cultura de ambos países por la Feria del Libro de Guadalajara en México o el premio Princesa de Asturias al Museo Nacional de Antropología de México.
La reunión a la que acude Sheinbaum se llama Global Progressive Mobilisation y, según su página web, es “una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha” y “tiene como objetivo hacer que las soluciones progresistas sean visibles y creíbles, demostrando que son la clave para la prosperidad de la humanidad”. Habrá 116 ponentes de más de 40 países, incluyendo políticos de primer nivel en activo y retirados, activistas y académicos.