LLAMA IGLESIA A SER TESTIGOS DE RECONCILIACIÓN
Se une la Iglesia local a la jornada convocada por el Episcopado Mexicano y el Papa León XIV; piden por las víctimas de la violencia y el fortalecimiento del tejido social
Por: Rocío Ledezma
LA PRENSA
SALTILLO, COAHUILA.- En el marco del Domingo II de Pascua, dedicado a la Divina Misericordia, el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, hizo un llamado a los fieles a vivir y promover la paz como un don que proviene de Dios y como una tarea urgente ante la realidad que enfrenta la sociedad.
En su mensaje pastoral, el prelado subrayó que la paz auténtica “no puede darla el mundo ni es fruto del esfuerzo humano”, sino que nace de la misericordia divina manifestada en Jesucristo resucitado. Recordó que el primer saludo de Cristo a sus discípulos fue precisamente: “La paz esté con ustedes”, signo de reconciliación, perdón y esperanza.
“El Señor es nuestra fuerza y nuestra alegría; en Él encontramos la salvación y la certeza para construir nuestro proyecto de vida”, expresó, al invitar a los creyentes a no guardar silencio y salir a compartir el mensaje de la resurrección.
El obispo destacó que, a través del bautismo, el Espíritu Santo y la redención de Cristo, los fieles reciben una vida nueva que les permite superar las adversidades y mantener viva la esperanza. Añadió que la fe se fortalece en la prueba y conduce a una meta mayor: la salvación.
Asimismo, exhortó a formar comunidades sólidas basadas en la fe, la esperanza y la caridad, siguiendo el ejemplo de las primeras comunidades cristianas. Enfatizó la importancia de la oración, la comunión fraterna y el compromiso con los más necesitados como caminos concretos para construir la paz.
Este mensaje se dio a conocer a 24 horas de la Jornada de Oración por la Paz convocada por el Conferencia del Episcopado Mexicano en comunión con el Papa León XIV, en la que se invitó a fieles y ciudadanos a unirse en oración desde sus parroquias.
Bajo el lema “¡Hagamos oír el grito de la paz que brota del corazón!”, la jornada tuvo como propósito pedir por las víctimas de la violencia, fortalecer el tejido social y promover un México más justo y solidario.
Monseñor González García pidió que, más allá de la oración, los creyentes asuman un compromiso activo para ser portadores de paz y reconciliación en sus entornos, dejando de lado actitudes egoístas y apostando por el diálogo y el encuentro.
“Nos toca ser testigos de la paz de Cristo, llevar perdón a quien lo necesita y no perder la esperanza, incluso en medio de las dificultades”, concluyó.