Guadalupe Padilla es uno de los damnificados por el cierre de AHMSA; para sobrevivir instaló un puesto de carne asada, sin imaginar las enfermedades que lo esperaban
Alberto Rojas Carrizales
LA PRENSA
La vida de Guadalupe Padilla ha sido una batalla contra la adversidad, perdió su empleo AHMSA, y se vio obligado a reinventarse para sostener a su familia con un puesto de carne asada, sin imaginar que en abril de 2025 enfrentaría una peritonitis, tres meses después leucemia y ahora se alista para un trasplante de médula ósea.
Inicialmente fue una peritonitis que casi le arrebata la vida, luego, apenas tres meses después, llegó un diagnóstico devastador; leucemia, y hoy tras superar ambas crisis se prepara para una nueva lucha, un trasplante de médula ósea donado por una hija que podría marcar un nuevo comienzo.
El ex trabajador del departamento de Servicios Auxiliares de la Siderúrgica 1, recuerda el momento en que la enfermedad lo sorprendió el 2 de abril de 2025, cuando comenzó a sentirse mal y acudió a un médico particular, quien diagnosticó peritonitis y le advirtió que requería cirugía urgente.
“Una cirugía de emergencia en menos de una hora; el reloj estaba corriendo, tenía máximo 60 minutos para entrar al quirófano, si no, no la contaba, tuve miedo de morir, pero bendito Dios la libré”, relató Padilla Menchaca de 48 años de edad y residente en el primer cuadro de la ciudad.
Sin embargo, cuando parecía que lo peor había pasado, una nueva complicación apareció; una drástica disminución en sus niveles de plaquetas generó un diagnóstico contundente; apareció la leucemia, relata que el IMSS lo canalizó a la Clínica 25 de Especialidades en Monterrey, donde inició un tratamiento que, afortunadamente, fue bien recibido por su organismo.
Padilla, reconoce el respaldo recibido por autoridades médicas y sindicales, expresó su agradecimiento al delegado estatal del IMSS, José Valeriano Ibáñez; a la directora de la Clínica 7, Edith Alvarado, así como a Ismael Leija, representante del Sindicato Democrático, quien gestionó su atención médica especializada.
“Estoy profundamente agradecido con todos ellos, la leucemia me estaba consumiendo, pero gracias a su apoyo fui atendido a tiempo”, expresó en medio de graves enfermedades superadas, además de enfrentar las consecuencias económicas derivadas del cierre de AHMSA.
Sin ingresos fijos, decidió emprender con un negocio de comida, el cual, aunque no igual a su antiguo salario, le ha permitido subsistir junto a su familia, ‘luché para no agüitarme, no es lo mismo que ganaba en la siderúrgica, pero al menos nos da para salir adelante”, comentó.
Hoy, con una notable mejoría en su estado de salud, Padilla Menchaca se declara listo para enfrentar el siguiente paso; un trasplante de médula ósea que le será donado por una de sus hijas, el procedimiento se realizará próximamente, luego de que el próximo 27 de abril le sea confirmada la fecha definitiva.
“Hay un Dios grande, para él no hay imposibles, he vuelto a nacer dos veces y voy por la tercera con este trasplante”, afirmó con optimismo, detalló que su hija donará la médula ósea mediante un procedimiento seguro, del cual ella se recuperará en pocos días.
En su caso, dijo que de acuerdo a información de los médicos de la Clínica 25 del IMSS, deberá permanecer hospitalizado entre 20 y 30 días, seguidos de un periodo de reposo absoluto de aproximadamente 100 días en casa.
Con fe en Dios, gratitud y determinación, Guadalupe Padilla Menchaca se aferra a la vida, convencido de que esta nueva intervención también será exitosa, destacó que por el tratamiento médico contra la leucemia perdió el cabello, pero que posteriormente le apareció nuevamente.
“Hay un Dios grande, para él no hay imposibles, he vuelto a nacer dos veces y voy por la tercera con este trasplante”, afirmó con optimismo Guadalupe Padilla. Foto BETO 40. Guadalupe Padilla se declara listo para enfrentar el siguiente paso; un trasplante de médula ósea que le será donado por una de sus hijas