AGENTES FEDERALES SOMETEN AL ATACANTE
El Presidente, la Primera Dama Melania y el Vicepresidente JD Vance fueron retirados de emergencia por el Servicio Secreto tras disparos en el vestíbulo del Washington Hilton
Por Staff/ABC
La Prensa
EU.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto con la primera dama, Melania Trump, y buena parte de su Gabinete, tuvieron que ser evacuados este sábado por la noche de la cena anual de corresponsales que se celebraba en el hotel Hilton de Washington, después de que se escucharan claramente varios disparos cuando el acto acababa de comenzar. El atacante, según confirmó después el propio presidente y ratificó el FBI, fue detenido. Un agente del Servicio Secreto resultó herido y fue trasladado al hospital, mientras el sospechoso también fue llevado con vida a un centro médico.
La escena, que debía ser una de las grandes citas sociales y políticas de la primavera en Washington, se convirtió en cuestión de segundos en una evacuación de máxima seguridad. En el salón principal del Hilton se encontraban centenares de periodistas, responsables políticos, invitados y figuras públicas esperando el discurso del presidente. Cerca del escenario estaban también altos cargos de su Administración, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio; el jefe del Pentágono, Pete Hegseth; y el secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr., al que algunos asistentes vieron salir con dificultad en medio del desconcierto, aunque después su equipo aseguró que estaba bien y que se había ido a casa.
ABC estaba dentro del recinto cuando se produjo el incidente. Hasta ese momento, la atmósfera era la habitual en una noche de corresponsales en Washington: conversaciones cruzadas entre mesas, camareros entrando y saliendo con los platos, invitados consultando el móvil y el murmullo previo al discurso presidencial. Todo se rompió de golpe cuando, en plena actuación del mentalista Oz Pearlman ante la mesa principal, comenzaron a sonar varios estallidos secos. El artista estaba haciendo uno de sus trucos ante Trump, Melania Trump y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, cuando la sala se heló.
Algunas bandejas cayeron al suelo. Varios asistentes se agacharon instintivamente. Otros se tiraron directamente bajo las mesas, con las manos sobre la cabeza. Durante unos segundos no hubo una imagen completa de lo que estaba ocurriendo, solo una mezcla de sobresalto y el movimiento brusco de cientos de personas tratando de protegerse. Desde dentro se percibía con claridad que aquello no era una falsa alarma.
La reacción del Servicio Secreto fue inmediata. Los agentes irrumpieron en el salón con las armas desenfundadas y se dirigieron hacia la zona del estrado. Trump y Melania fueron sacados primero, antes de que gran parte del público terminara de comprender la magnitud de lo que ocurría. Varios testigos vieron incluso a agentes abalanzarse sobre el presidente para cubrirle antes de evacuar su mesa. Después comenzó la salida escalonada del resto de autoridades: primero el presidente y la primera dama, después los miembros del Gabinete y las figuras de mayor rango, y finalmente los periodistas y el resto de invitados.
Los agentes daban órdenes cortas, firmes, sin margen para preguntas. El perímetro interior quedó cerrado en segundos. En los pasillos y zonas adyacentes ya no había conversación social ni ruido de cena. Algunos periodistas grababan con sus teléfonos mientras agentes del Servicio Secreto barrían la sala con sus armas desde posiciones fijas.
Durante varios minutos, la información llegó de forma fragmentada. Una trabajadora del hotel dijo a ABC que se habían llevado a un hombre y que había detenidos. En ese momento no había confirmación oficial completa, pero la dimensión del despliegue y la rapidez de la extracción del presidente hacían evidente que no se trataba de un incidente menor. Para entrar en el salón principal los asistentes pasaban por detectores, pero no era necesario cruzar otro control para acceder al nivel del hotel donde estaba la sala.
Fuera del salón, la escena era de control tenso. En un momento, a los asistentes se les dijo que volvieran a sus asientos porque durante unos minutos se contempló reanudar la cena. Hubo incluso algunos aplausos dispersos. Esa impresión de normalidad duró poco. Muchos comenzaron a llamar y escribir a sus familiares para avisar de que estaban bien, mientras otros apuraban copas de vino para serenarse.
Finalmente llegó la orden de evacuación definitiva. Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, se dirigió a los presentes cuando ya Trump había salido del hotel. Hubo aplausos al confirmar que el presidente y la primera dama estaban a salvo. Dijo que en media hora habría una comparecencia en la Casa Blanca y resumió la reacción de muchos periodistas con una frase que encajaba con lo que se había visto dentro del recinto: «Vi a todo el mundo informando y eso es lo que hacemos».
La salida del hotel se hizo con lentitud. Mujeres con vestidos de gala y tacones avanzaban despacio por las escaleras mecánicas del Hilton, varias de ellas fuera de servicio, mientras la Policía y los agentes federales bloqueaban una sala y un pasillo de la planta de la terraza.
Poco después de ser evacuado, el presidente escribió en Truth Social que el atacante «ha sido detenido», que él, la primera dama, J. D. Vance y todos los miembros del Gabinete estaban «en perfectas condiciones» y que, a petición de las fuerzas de seguridad, abandonarían el lugar de inmediato. Añadió que había hablado con los responsables del acto y que la cena se reprogramaría en los próximos 30 días.
La versión de las autoridades y de los primeros testigos apuntaba a que el tiroteo se produjo en las inmediaciones del control de seguridad, cerca de la entrada principal de cribado. En los primeros minutos hubo mensajes contradictorios sobre si los disparos se habían producido dentro del hotel o junto al acceso al evento. El FBI acabó confirmando que el sospechoso estaba bajo custodia y que su oficina de Washington asumía la investigación. Agentes con chalecos del FBI empezaron a llegar al nivel del salón de baile a medida que avanzaba la noche. Uno de los asistentes que abandonó el hotel por el vestíbulo fue el director del FBI, Kash Patel, que había acudido como invitado del Daily Mail.
La secuencia dejó una imagen insólita para Washington: periodistas de gala escondidos bajo las mesas, miembros del Gobierno evacuados por corredores de seguridad y una de las grandes citas anuales entre la Casa Blanca y la conmemoración anual de la prensa convertida en escenario de un operativo armado.