Sitian el lugar elementos de la Agencia de Investigación Criminal, con respaldo del Ejército Mexicano y del GRC
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
Un total de 138 internos, entre hombres, mujeres e incluso menores de edad, fueron desalojados del centro de rehabilitación “Fe, Esperanza y Amor” tras la muerte de un interno registrada durante la madrugada de este martes, lo que provocó un fuerte operativo de seguridad en la colonia Oscar Flores Tapia.
El anexo ubicado en la calle Viesca, entre Isabela Amelia y Jazmines fue sitiado por elementos de la Agencia de Investigación Criminal quienes, con el respaldo de la Policía Municipal, Grupo de Reacción Centro y Ejercito Mexicano, llevaron a cabo las acciones de desalojo.
El lugar fue acordonado algunos metros a la redonda e ingresaron los elementos al anexo para iniciar con el desalojo, trasladando a los internos a un área externa mientras se realizaban las diligencias periciales.
En el exterior, decenas de familias ya se encontraban esperando, luego de haber sido notificadas previamente por los encargados del centro para acudir por sus familiares, generándose escenas de angustia e incertidumbre ante la falta de información clara sobre lo ocurrido.
Algunos familiares manifestaron su sorpresa e indignación, asegurando que confiaban en que sus seres queridos estaban en un lugar seguro, aunque reconocieron que en ocasiones llegaron a tener dudas sobre el funcionamiento del anexo.
Una mujer, quien acudió por su padre de 77 años, relató que en su última visita lo notó “diferente”, aunque aseguró que nunca le expresó haber sido víctima de maltrato, lo que incrementó su desconcierto tras conocer lo sucedido.
Otros testimonios señalaron que el internamiento implicaba un gasto significativo, con cuotas semanales que iban de mil 200 a mil 500 pesos, además de cobros adicionales por traslados, artículos personales y alimentos, lo que representaba un esfuerzo constante para las familias.
Incluso, algunos denunciaron que días antes habían intentado retirar a sus familiares, pero les informaron que debían cumplir un tiempo mínimo de estancia o pagar multas, lo que incrementó la molestia tras los hechos registrados.
Mientras las familias hacían filas para ingresar por sus internos, las autoridades en el interior realizaban las diligencias que ayudaran a esclarecer las causas del incidente que dejo sin vida a un hombre de 41 años de edad.