SIMULAN EXPLOSIÓN E INTOXICACIÓN QUÍMICA EN LABORATORIOS
El simulacro de emergencia demostró la alta capacidad de organización de alumnos y docentes ante una supuesta contingencia química
Por: Roberto Hernández
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – Un escenario de explosión e intoxicación por reactivos químicos puso a prueba la capacidad de respuesta en el CBTa No. 21, donde 654 integrantes de la comunidad escolar realizaron un simulacro de emergencia que logró la evacuación total del plantel en 5 minutos con 31 segundos.
El ejercicio, desarrollado sin previo aviso a las 11:00 horas, se realizó de forma simultánea al Simulacro Nacional. El objetivo fue evaluar de manera realista la organización interna y la efectividad de los protocolos de seguridad ante situaciones de riesgo extremo en instituciones públicas.
Juan Manuel Parra Gallardo, director de Protección Civil y Bomberos, informó que las corporaciones de auxilio arribaron al lugar en 5 minutos con 15 segundos. Destacó que esta coordinación permite identificar áreas de oportunidad para fortalecer la seguridad de los alumnos.
Por su parte, Saúl Peña Bermúdez, encargado de la carrera de Vida Saludable, detalló que el simulacro simuló un siniestro en el área de laboratorios. Esto activó de inmediato a las brigadas internas de búsqueda, rescate y atención a lesionados, quienes trabajaron de la mano con los cuerpos de emergencia externos.
Finalmente, el director del plantel, Faustino Rafael Cueto Velázquez, subrayó que estas prácticas, además de cumplir con la normativa federal, fomentan una cultura de prevención que prepara a los estudiantes para actuar con serenidad ante cualquier contingencia real.
Este ejercicio se realizó en el marco del Simulacro Nacional 2026, una iniciativa que convoca a instituciones públicas y privadas de todo el país para evaluar la eficacia de sus programas de protección civil.
Al participar de manera simultánea, los planteles educativos de Coahuila refuerzan la red de respuesta inmediata ante desastres, garantizando que tanto los sistemas de alerta como la coordinación con las autoridades federales operen sin contratiempos.
Estos simulacros subrayan la importancia vital de la cultura de prevención: saber qué hacer antes, durante y después de un siniestro. Identificar las zonas de menor riesgo antes de una emergencia, mantener la calma durante el evento y seguir las instrucciones de los brigadistas en la etapa posterior, son acciones que marcan la diferencia entre un incidente controlado y una tragedia.
Con estas prácticas, se busca que la seguridad se convierta en un hábito cotidiano para toda la comunidad.