Señala Comité Directivo en Coahuila de Acción Nacional, que el partido oficial fracasó y llevó a México al colapso
Por: Óscar Ballesteros
La Prensa
Acción Nacional condena el desastre en el que Morena ha convertido al país. Lo que prometieron como una transformación histórica terminó siendo una tragedia nacional marcada por corrupción, violencia, autoritarismo, crisis económica y una evidente descomposición política que ya no pueden ocultar ni con propaganda, ni con encuestas a modo, ni con mañaneras llenas de excusas.
En comunicado, el Comité Directivo Estatal del PAN, presidido por Elisa Maldonado, se señala que la realidad es brutal: Morena se está cayendo a pedazos frente a los ojos de millones de mexicanos. Las encuestas comienzan a reflejar una caída sostenida en la aprobación presidencial y un creciente desgaste del oficialismo, producto de la decepción ciudadana, la inseguridad desbordada y la incapacidad total para resolver los problemas del país.
Hoy México vive una de las peores crisis de inseguridad de su historia. Mientras Morena abrazó criminales bajo su absurda política de “abrazos, no balazos”, el país quedó sometido por el miedo, las desapariciones, el cobro de piso, las masacres y el control territorial del narcotráfico. Nunca antes el crimen organizado había tenido tanto poder, tanta presencia y tanta impunidad.
Los vínculos, señalamientos e investigaciones alrededor de personajes cercanos a Morena son ya escándalos internacionales. Ahí está el caso de Rubén Rocha Moya y diversos funcionarios de Sinaloa señalados por autoridades estadounidenses; las investigaciones y acusaciones relacionadas con Hernán Bermúdez Requena y “La Barredora” durante el gobierno de Adán Augusto López en Tabasco; así como los constantes cuestionamientos sobre gobernadores, operadores políticos y funcionarios ligados al oficialismo.
Lo más grave es que Morena normalizó lo impresentable. Personajes como Adán Augusto, rodeado de escándalos y señalamientos, continúan siendo protegidos políticamente mientras el país se hunde en la violencia. Lo que antes denunciaban desde la oposición hoy lo encubren desde el poder.
A esto se suma la gasolina más cara en la historia de México, una canasta básica que golpea brutalmente a las familias mexicanas y un gobierno completamente desconectado de la realidad. Mientras la gente batalla para pagar comida, medicinas y servicios, Morena sigue gastando miles de millones en propaganda, megaobras opacas y campañas políticas.
También quedó destruido el falso discurso de “no somos iguales”. Segalmex terminó convertido en uno de los mayores escándalos de corrupción en décadas; las adjudicaciones directas crecieron como nunca; las instituciones fueron debilitadas y las voces críticas perseguidas desde el poder.
México hoy está más dividido, más polarizado y más violento. Morena prometió esperanza y entregó miedo. Prometió honestidad y entregó corrupción. Prometió paz y entregó sangre.
La gente ya comenzó a despertar. Porque cuando un gobierno pierde la credibilidad, cuando la inseguridad rebasa al Estado y cuando las mentiras pesan más que los resultados, el derrumbe político se vuelve inevitable.
Y hoy, Morena ya no solamente enfrenta una crisis de gobierno. Morena enfrenta el inicio de su caída.