La primera intención de Colossal Biosciences es usar esta técnica para “desextinguir» al moa gigante de Nueva Zelanda, desaparecido desde hace unos 600 años; también la proponen para apoyar esfuerzos de conservación
Por STAFF / LATINUS
La Prensa
Como las gallinas son una especie viva y exitosa, la pregunta de qué fue primero el huevo o la gallina es sólo un divertimento mental, pero para recuperar una especie extinta no cabe duda de que hay que empezar por los huevos, y como no hay un ave que los ponga, estos tienen que ser artificiales.
Con este razonamiento, la empresa de «de-extinción» Colossal creó huevos artificiales, mismos que pusieron a prueba con embriones de pollo para ver si podían incubarlos hasta que nacieran vivos y sanos.
El resultado, según reporta la revista Nature este martes, fue exitoso; aunque añaden que la demostración de este éxito son un comunicado de prensa y un video, mismos que no son acompañado por un artículo de investigación.
«Podría ser realmente importante, podría ser fantástico», le dijo a Nature Paul Mozdziak, biólogo de células madre de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Raleigh. Pero añade: «Sin datos, es imposible determinar su verdadero impacto».
El video de Colossal está hecho con un formato publicitario y no da detalles sobre cómo se hicieron los huevos artificiales, muestra los resultados y a los biotecnólogos conmovidos —con el nacimiento de los pollos— y satisfechos por su diseño, especialmente de la membrana que recubre al embrión y que le permite respirar.
Ben Lamm, director ejecutivo de Colossal, comenta que la empresa no tiene previsto publicar por el momento la descripción del huevo artificial en un artículo científico, pues «espera comercializar la tecnología, pero también la pondrá a disposición para iniciativas de conservación», añade Nature.
El proyecto de «desextinción» de mamuts lanudos
De acuerdo con Nature, la empresa basada en Dallas, Texas, espera utilizar la tecnología que desarrolló para «desextinguir» al moa gigante de la Isla Sur (Dinornis robustus), un ave neozelandesa de tres metros de altura que ponía huevos del tamaño de un balón de rugby.
El moa gigante se extinguió hace alrededor de 600 años, muy probablemente debido a que fue cazada por los primeros pobladores polinesios que llegaron a Nueva Zelanda alrededor del año 1280.
Colossal es conocida sobre todo por sus proyectos para desextinguir a los mamuts; aunque en realidad la propuesta es hacer una combinación de mamut lanudo con elefante asiático, ya que estas especies que comparten el 99.6% de sus genes, y los embriones podrían desarrollarse en mamás de esta última especie.
Ante las críticas que este proyecto ha recibido, que señalan que sería más importante dedicar recursos a prevenir extinciones de especies y que las especies recuperadas competirían con las actuales, Colossal señala que, al menos en el caso de sus híbridos, podrían «habitar el mismo ecosistema previamente abandonado por la extinción del mamut”.
Incluso, de acuerdo con Colossal, desextinguir mamuts lanudos serviría para combatir el cambio climático, ya que su presencia en el ártico podría ayudar a “desacelerar el derretimiento del permafrost”, fenómeno que libera gases de efecto invernadero que están atrapados dentro de esa capa de hielo.
Sobre la «desextinción» de aves, Colossal no ha dado justificaciones similares, pero la técnica de los huevos artificiales, a decir de los críticos, ofrece posibilidades interesantes para la conservación de especies en peligro.