Lo que inicialmente presentaron López Obrador y Morena como una acción contra la corrupción, terminó convirtiéndose en una tragedia económica y social para varias regiones
Alberto Rojas Carrizales
LA PRENSA
El 28 de mayo de 2019 fue aprehendido en España, Alonso Ancira acusado de lavado de dinero tras la supuesta venta a sobreprecio de Agronitrogenados a PEMEX; y lo que inicialmente presentaron López Obrador y Morena como una acción contra la corrupción, terminó convirtiéndose en una tragedia económica y social que devastó a miles de familias por el posterior cierre de AHMSA.
Un día antes, el 27 de mayo, la Unidad de Inteligencia Financiera entonces a cargo de Santiago Nieto, había ordenado el congelamiento de las cuentas bancarias de la acerera, de sus filiales y las finanzas personales del entonces presidente del Consejo de Administración, Alonso Ancira para evitar la reparación del daño con el reembolso.
Hoy justo siete años después de aquella captura, y a tres años y medio posteriores al cierre de AHMSA, la siderúrgica permanece paralizada, con instalaciones vacías, trabajadores en incertidumbre y un importante sector de la población que tuvo que reinventarse y que aún intenta levantarse para subsistir.
Desde marzo de 2019 iniciaron las investigaciones contra Ancira sobre la venta que hizo de Agronitrogenados a PEMEX a un sobreprecio de 240 millones de dólares pese a que era considerada chatarra, pero López Obrador y su gobierno morenista se encargaron de bloquear las cuentas bancarias que al momento continúan igual.
Las acusaciones oficiales, sostenían que la operación habría generado recursos ilícitos como lavado de dinero vinculados posteriormente a sobornos, Alonso Ancira Elizondo fue arrestado en España y posteriormente extraditado a México, mientras AHMSA enfrentaba un golpe financiero del que no logró recuperarse, aunque sobrevivió hasta diciembre de 2022.
Después del 27 y 28 de mayo de 2019, como pudo, la empresa continuó operando parcialmente durante tres años y medio, el bloqueo de cuentas bancarias asfixió sus finanzas, llegó la acumulación de deudas con proveedores, bancos, trabajadores, IMSS, Infonavit, etc, mientras los banqueros y clientes se alejaron amedrentados por AMLO.
Tras el congelamiento financiero, AHMSA inició un deterioro, pero durante casi tres años la empresa subsistió entre paros técnicos, retrasos salariales, y anuncios de rescate financieros hasta el colapso total, enseguida mensajes presidenciales con un cacareado mensaje de justicia social
AHMSA operaba a mínimos históricos, los trabajadores después de la pandemia acudían con incertidumbre a sus turnos sin saber si habría energía eléctrica, materia prima o pagos, la confianza de clientes desapareció y finalmente, el 22 de diciembre de 2022 llegó el colapso definitivo.
La empresa dejó de operar en su totalidad y miles trabajadores quedaron atrapados en la angustia, estrés y depresión, actualmente mantienen viva la esperanza de una reactivación industrial o, al menos, del pago de liquidaciones y salarios pendientes, pero también el paso del tiempo ha erosionado la fe de muchos.
De acuerdo con testimonios de dirigentes como Alfredo Reyna, alrededor de 70 obreros fallecieron en medio de la crisis, enfrentando enfermedades, depresión o situaciones económicas derivadas de la falta de ingresos y atención médica, muchas familias tuvieron que vender vehículos, viviendas, herramientas de trabajo y pertenencias personales para sobrevivir.
También hubo divorcios, rupturas familiares y un deterioro emocional que persiste; todos los miércoles por la mañana los ex trabajadores se reúnen en la Plaza Principal esperando noticias de los líderes Julián Torres y David Perales sobre inversionistas, procesos judiciales o posibles esquemas de reactivación.