“Yo le decía: ‘Oye Pucho, me caes bien mal’, y él me contestaba: ‘como un tamal’, recuerda entre lágrimas Victoria Barrientos
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
“Él nos procuraba… era con el que jugaba. Le hacía un cariño que no le puedo hacer a mis otros nietos ni a mis hijos por la edad”, recuerda entre lágrimas la abuela de Dominic, el pequeño de 9 años que perdió la vida tras ser atropellado en el bulevar de Monclova.
Con la voz entrecortada, Victoria Barrientos Alvarado, de 69 años, y su esposo Hipólito Pérez Alvarado, de 71, evocan no solo el dolor de la pérdida, sino también los recuerdos cotidianos que compartían con el menor, a quien describen como un niño alegre, cercano y cariñoso.
“Yo le decía: ‘Oye Pucho, me caes bien mal’, y él me contestaba: ‘como un tamal’… y yo le seguía el juego: ‘sí, con bastante carnita, chilito, cafecito’. Y se reía… me decía: ‘qué rico’. Así era él, bien bonito”, relata la abuela con nostalgia.
Para la familia, Dominic no solo era un nieto, sino también un compañero constante de juegos y convivencia diaria. “Todos lo extrañamos”, expresan.
La abuela materna recordó que todo ocurrió de forma repentina, cuando se encontraban afuera de su vivienda, sin imaginar la tragedia que estaba por conocerse.
“Estábamos allá afuera cuando llegaron dos niños y me dijeron: ‘Señora, ¿no está la mamá de Dominic? Lo acaban de atropellar en el bulevar… parece que está muerto’. Yo no sabía ni qué hacer”, narró.
La mujer explicó que en ese momento pidió a los menores que fueran a avisar a la madre del niño, sin conocer aún la gravedad del hecho.
“Yo les dije que fueran a buscar a su mamá… no sabía dónde vivía exactamente, pero les indiqué cómo llegar”, comentó.
Asimismo, relató que minutos después la situación se volvió más tensa al ver la movilización de unidades de emergencia, lo que confirmó la gravedad del incidente.
Conmovida, recordó que el menor era un niño muy cercano a ellos y conocido en el sector, donde solía convivir con vecinos y realizar visitas constantes.
Don Hipólito recuerda que Dominic siempre llegaba a saludar: “Él siempre venía a saludar; los domingos siempre le compraba mangonadas”.
“Ese día me dijo: ‘¿No me vas a comprar mangonada?’ y le dije: ‘aquí te voy a esperar, me voy a sentar aquí, pero vienes para comprarte una mangonada o un bolis’. Y me dijo: ‘sí, ahorita vengo, nomás voy a tirar una basura’, y se fue… y ahí me quedé hasta bajo el sol esperándolo”.
La entrevistada también compartió anécdotas de la convivencia cotidiana que mantenían con el menor, a quien cariñosamente llamaban “Pucho”, con quien solían bromear y convivir diariamente.
“Nos llevábamos muy bien… él decía que no era mi nieto, que era mi vecino”, recordó entre lágrimas doña Victoria. “Él vivía en ese cuarto, pero luego se cambió para allá (con su mamá”.
Sin embargo, señaló que la noticia del atropello se propagó rápidamente entre los vecinos, generando conmoción y tristeza en la colonia, donde varios salieron corriendo hacia el lugar del accidente.
La familia señaló que posteriormente se confirmó el fallecimiento del menor, lo que dejó un profundo dolor entre sus seres queridos y la comunidad que lo conocía.
Vecinos refieren que Dominic vivió en ese domicilio hasta hace pocos días, cuando su madre se cambió, es decir que ahí pasó gran parte de su infancia con los abuelos maternos.