Distintas regiones de la entidad se potencializan el enoturismo a niveles nacional e internacional
Por: Argelia Maupomé
La Prensa
Entre barricas, viñedos y bellos poblados, México ha creado una llamativa escena enoturística. Hoy, el vino mexicano atrae a nacionales y extranjeros que desean gozar de catas guiadas.
La experiencia puede complementarse con escapadas a Cuatro Ciénegas, Parras, Arteaga, haciendas históricas y otras rutas mezcaleras.
Además, la gastronomía local aporta identidad de acuerdo a las regiones
Toma nota: varias bodegas suelen trabajar con una producción limitada y etiquetas artesanales.
COAHUILA
Entre montañas, nogales y antiguas casonas coloniales, Coahuila resguarda algunas de las historias vitivinícolas más antiguas de nuestro continente.
En Parras de la Fuente, hermoso Pueblo Mágico, se encuentra Casa Madero, considerada la bodega más antigua de América.
Recorrer sus cavas y viñedos permite entender cómo el vino echó raíces en el norte de México hace más de cuatro siglos.
Más al sureste, Arteaga combina bodegas, clima fresco y paisajes boscosos entre montañas cercanas a Saltillo.
La ruta también invita a probar pan de pulque, dulces de leche y vinos de producción local.
Toma nota: Parras presume fotogénicos oasis naturales alimentados por manantiales en medio del semidesierto.
Cuatro Ciénegas tiene una fama bien ganada, aunada a la tradición de gastronomía y enología.