Luis Eduardo Cuellar Vásquez, de 52 años, perdió la vida en la Clínica 24 del IMSS en Nueva Rosita debido a una grave fractura en la cabeza provocada por un aparente accidente casero
Por: María Rodríguez
La Prensa
NUEVA ROSITA, COAHUILA. La muerte de un trabajador de jardinería que permaneció varios días luchando por su vida en un hospital de la Región Carbonífera ha generado consternación entre familiares y conocidos, luego de que una aparente caída o accidente doméstico le provocara una severa lesión en la cabeza que terminó por cobrarle la vida.
La Fiscalía General del Estado, con destacamento en la Región Carbonífera, confirmó el fallecimiento de Luis Eduardo Cuellar Vásquez, de 52 años de edad y originario de Sabinas, quien ingresó a la Clínica 24 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Nueva Rosita el pasado 3 de junio tras sufrir un accidente cuyas circunstancias exactas aún no han sido esclarecidas.
De acuerdo con la información disponible, el hombre fue localizado inconsciente y tendido en el suelo luego de sufrir un percance que le ocasionó un traumatismo craneoencefálico severo. Aunque las autoridades no han precisado cómo ocurrió el accidente, las primeras investigaciones apuntan a una caída o a un fuerte golpe en la cabeza que derivó en lesiones irreversibles.
Durante seis días, Luis Eduardo permaneció hospitalizado y conectado a sistemas de soporte respiratorio mientras especialistas intentaban estabilizar su condición. Sin embargo, las complicaciones derivadas de una hemorragia intracraneal y una fractura craneoencefálica severa agravaron progresivamente su estado de salud.
Según el reporte médico emitido por el personal de la institución, el paciente sufrió un paro respiratorio que terminó por vencer los esfuerzos realizados para mantenerlo con vida, falleciendo el pasado 9 de junio.
A pesar de que la Fiscalía descartó indicios de violencia o la posible comisión de un delito, se abrió una carpeta de investigación para documentar plenamente los hechos. Como parte de las diligencias, agentes investigadores han entrevistado a familiares y personal médico que participó en la atención del paciente.
La historia de Luis Eduardo refleja una realidad que con frecuencia pasa desapercibida: los accidentes domésticos pueden tener consecuencias fatales y cambiar por completo la vida de una familia en cuestión de segundos. Lo que inicialmente parecía un incidente cotidiano terminó convirtiéndose en una tragedia que hoy enluta a sus seres queridos y a quienes lo conocieron por años como trabajador dedicado en el municipio de Sabinas.
Mientras continúan las investigaciones para determinar con precisión cómo ocurrió el accidente, familiares y amigos enfrentan el dolor de una pérdida inesperada que dejó al descubierto la fragilidad de la vida ante sucesos que muchas veces parecen insignificantes, pero que pueden derivar en consecuencias irreparable