La organización reprochó que la ciudad se encuentre «amurallada y blindada» mientras siguen sin tener respuestas sobre el paradero de los estudiantes
Por Staff/ Latinus
La Prensa
Tlachinollan, Centro de Derechos Humanos de la Montaña, acusó que las protestas de los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa han sido desacreditadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum y afiraron que han sido hostigados y reprimidos en los últimos días.
A través de un comunicado publicado en sus redes sociales, reprocharon que las calles de la Ciudad de México estuvieran blindadas y amuralladas de cara al Mundial de futbol y ante las protestas de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
«Quieren desacreditar la lucha de las madres y padres de los 43 y estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Sin embargo, desde la lucha por los 43 y miles de desaparecidos en el país y el magisterio, son luchas legítimas a las que las autoridades federales no han dado respuesta», se lee.
Las declaraciones de los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos desde 2014 se dan después de que tomaran la caseta de Tlalpan, al sur de la Ciudad de México, el pasado 8 de junio.
De acuerdo con Tlachinollan, durante estos días se ha dado paso libre por los carriles laterales, mientras que los centrales se encuentran bloqueados; reparten volantes para acusar al gobierno de que no ha dado respuestas sobre los paraderos de los normalistas.
«Los rostros serios de las madres y padres denotan el enojo y el hastío por la prepotencia, el desprecio y el trato despótico de las autoridades federales», reprochan.
En ese sentido, recriminaron que el pasado lunes fueron detenidos por la policía durante más de cuatro horas y otras nueve personas fueron retenidas durante 40 minutos tras pasar la caseta de Morelos y les tomaron fotos a las madres para intimidarlas.
Incluso, acusaron que tras siete reuniones con el gobierno de Claudia Sheinbaum no han visto claridad y las líneas de investigación del Grupo Interdisciplinario de Expertos «las tiraron por la borda».