RECONOCEN LEGADO DE QUIEN AYUDÓ A CONSTRUIR LA HISTORIA DE MONCLOVA
Familiares, amigos e historiadores recordaron la trayectoria del pionero de la radio FM, promotor de la aviación y servidor público cuyo legado sigue vigente en Coahuila
Por Iván Villarreal
La Prensa
La historia no solo se encuentra en los libros ni en las fechas que marcan los calendarios. También vive en las personas que transforman una comunidad con su trabajo, su visión y su capacidad de inspirar a otros. Bajo esa premisa, la Sociedad Monclovense de Historia dedicó una emotiva sesión a recordar la vida y obra de Don Melchor Sánchez Dovalina, pionero de la radiodifusión en Monclova, impulsor de la comunicación regional y personaje cuya influencia continúa vigente décadas después de haber iniciado su trayectoria.
Teniendo como marco, el Museo Coahuila y Texas, y ante una sala llena, familiares, amigos, historiadores y ciudadanos escucharon las anécdotas de quienes compartieron su vida. Irasema, Melchor, Liliana y Rosy, en representación de la familia -y con la ausencia de Martha, quien no pudo asistir-, reconstruyeron el legado de un hombre que hizo de la radio, la tecnología, la aviación y el servicio comunitario su verdadera pasión.
DE NUEVA ROSITA A MONCLOVA: UNA HISTORIA DE MIGRACIÓN Y OPORTUNIDADES
Nacido el 2 de noviembre de 1935 en Nueva Rosita, Coahuila, Melchor Sánchez Dovalina formó parte de una generación marcada por los cambios económicos y sociales del norte del país.
Su llegada a Monclova estuvo ligada a uno de los episodios más recordados de la historia minera de la región: la llamada Caravana del Hambre de 1951. Su padre, Melchor Sánchez Peña, participó en aquella movilización y, al pasar por Monclova, encontró empleo en Altos Hornos de México.
Aquella decisión cambió para siempre el destino de la familia.
“Muchas familias llegaron a Monclova de esa manera y ayudaron a construir esta ciudad”, recordó Melchor Sánchez de la Fuente durante la conferencia.

LA RADIO: UNA PASIÓN QUE CRUZÓ FRONTERAS
Si hubo una constante en la vida de Don Melchor fue la radio. Desde, muy joven descubrió su vocación por los micrófonos y, en busca de nuevas oportunidades, emigró a Estados Unidos junto con su familia.
Primero trabajó en Chicago, Illinois, en programas dirigidos a la comunidad hispana. Posteriormente laboró en Uvalde y San Antonio, Texas, donde participó en los primeros años de la televisión en español.
Fue parte del equipo fundador del Canal 41 de San Antonio, antecedente de lo que posteriormente sería Univisión, desempeñándose como locutor, camarógrafo y conductor en una época en la que toda la programación era completamente en vivo.
Su voz se convirtió en una de las más reconocidas entre la comunidad latina de Texas.
“Todavía en San Antonio recuerdan a Don Melchor Sánchez y lo identifican como uno de los pioneros de la televisión en español”, relató su hijo, Melchor Sánchez.
EL REGRESO A MÉXICO Y EL NACIMIENTO DE LA FM EN MONCLOVA
A pesar del éxito alcanzado en Estados Unidos, tomó una decisión inesperada: regresar a México.
Convencido de que debía aportar a su país lo aprendido en el extranjero, volvió a Monclova en 1964 con una idea revolucionaria para la época: establecer una estación de frecuencia modulada cuando prácticamente nadie escuchaba FM.
Con un transmisor que obtuvo en San Antonio y que él mismo restauró, inició un proyecto que cambiaría la historia de la radio regional.
Así nació Súper FM 99.5, considerada una de las estaciones pioneras de la radiodifusión en frecuencia modulada en el norte de México.

LA TAREA NO FUE SENCILLA
No existían suficientes radios capaces de captar la señal FM, por lo que recorrió comercios y negocios promoviendo la nueva tecnología e incluso reparando equipos para acercar la radio a los oyentes.
“Tuvo que enseñarle a la gente por qué la FM sonaba mejor”, recordó su hija Irasema Sánchez.
EMPRESARIO DE LA COMUNICACIÓN
La visión de Don Melchor no se limitó a una sola emisora. Con el paso de los años consolidó un grupo radiofónico que se convirtió en referente de la región.
Posteriormente llegarían estaciones como La Furia del Norte y otros proyectos que ampliaron la oferta radiofónica para miles de radioescuchas.
Además de empresario, fue un innovador tecnológico.

Estudió electrónica, computación y sistemas por correspondencia, desarrollando junto con especialistas uno de los primeros programas de automatización para radio comercial, software que llegó a utilizarse en cientos de estaciones del país.
“Jamás dejó de aprender. Siempre estaba estudiando algo nuevo”, recordó su hija Rosy.
UN APASIONADO DE LA AVIACIÓN
Si la radio fue su gran amor profesional, la aviación fue una de sus mayores pasiones personales.
Piloto aviador, instructor y promotor de la cultura aeronáutica en Monclova, formó a numerosos pilotos de la región y estableció servicios de aerotaxi cuando la aviación privada apenas comenzaba a desarrollarse localmente.
Entre quienes reconocieron su labor estuvo la piloto Keta Zabaleta, quien recordó que fue una pieza fundamental en su formación.
Sus familiares narraron numerosas historias relacionadas con vuelos, restauración de aeronaves y su perseverancia para seguir volando incluso después de sufrir accidentes y limitaciones físicas.
“Para él, volar era una forma de vivir”, coincidieron.

UN HOMBRE DE SERVICIO PÚBLICO
La trayectoria de Don Melchor Sánchez Dovalina también incluyó cargos en la administración pública y en importantes empresas.
Fue secretario del Ayuntamiento de Monclova, director de Relaciones Públicas de Altos Hornos de México, de MICARE y posteriormente de la Comisión Federal de Electricidad en proyectos estratégicos como la primera carboeléctrica de la región.
En todos esos espacios destacó por su capacidad para relacionarse con las personas y construir puentes entre las instituciones y la comunidad.
“Tenía amigos de todas las edades y de todas las clases sociales. A todos los trataba igual”, recordó su familia.
LA TECNOLOGÍA COMO FORMA DE VIDA
Mucho antes de la era digital, ya estudiaba computación, fotografía, electrónica y telecomunicaciones.
Fue fotógrafo profesional, radioaficionado, constructor de computadoras y un apasionado de la innovación.
Incluso desarrolló conocimientos avanzados en refrigeración, sistemas electrónicos y comunicaciones, obteniendo certificaciones mediante estudios a distancia.
“Era impresionante verlo aprender constantemente. Nunca dejó de estudiar”, señalaron sus hijos.
## Un legado familiar y humano

Más allá de los logros profesionales, quienes participaron en el homenaje coincidieron en destacar su calidad humana.
Jesús Efraín Rodríguez, integrante de la familia, lo describió como un educador y guía que influyó profundamente en quienes trabajaron a su lado.
Por su parte, el comunicador Pablo Romo aseguró que gran parte de su formación en los medios de comunicación se la debe a Don Melchor.
“Fue mi amigo, mi maestro y una persona que siempre trató a los demás con respeto”, expresó.
## La voz que volvió a escucharse
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó al final del evento.
Mediante inteligencia artificial, la familia recreó la voz de Don Melchor utilizando grabaciones originales para transmitir un mensaje de agradecimiento.
En el audio expresó reflexiones sobre el trabajo, la honestidad, la amistad y el servicio a la comunidad, provocando lágrimas y aplausos entre los asistentes.
La presidenta de la Sociedad Monclovense de Historia, Alejandra Villarreal, calificó el homenaje como un éxito total.
“Tuvimos la sala llena. Escuchar nuevamente la voz de Don Melchor fue algo extraordinario”, comentó.
## Una vida que sigue inspirando

La historia de Melchor Sánchez Dovalina es también la historia de una generación de hombres y mujeres que ayudaron a construir el Monclova moderno.
Migrante, comunicador, empresario, servidor público, piloto, innovador y promotor cultural, dejó una huella profunda en cada ámbito en el que participó.
Como señaló Rolando Villarreal Cereceres durante el homenaje, quizá su mayor legado no fueron las estaciones de radio, los aviones o los reconocimientos obtenidos, sino su filosofía de vida:
“Vivir al máximo, de manera positiva, aprender siempre y ayudar a los demás”.
