Telar y Vino
El balón en el aire de Coahuila
Por Holanda Contreras
Primer Tiempo: Árbitro, minuto 90, encuestas, balón en el aire.
La política es como el fútbol: no importa quién llega más veces al área si no mete el gol. Y hoy, rumbo al 2030, el balón está en el aire sobre Coahuila.
Medio Tiempo: La cancha nacional y el marcador local.
Si Manolo Jiménez juega sin marca cercana en el PRI, afuera hay un rival mediático: Samuel García. El gobernador de Nuevo León tiene reflectores nacionales. Fuera de su estado muchos lo quieren de gobernador. Pero en casa la historia es otra. En Nuevo León pesan pendientes y el apoyo local no es el mismo que el que tiene fuera. Es un jugador que luce de visitante pero sufre de local.
Y mientras Coahuila juega su partido con el marcador a favor, la cancha nacional acaba de llenarse con dos camisetas nuevas para el 2027: PAZ, el heredero evangélico que calienta en la banca de Morena, y Somos México, el equipo de la Marea Rosa que sale a disputarle el balón a PAN y PRI. Nueve partidos en total. Más camisetas, misma grilla.
Mientras tanto, Coahuila acaba de meter un gol atípico: carro completo en las elecciones a diputados locales. Todo el Congreso para un solo color. Dicen que se compraron votos. Pero ni con cartera abierta se explica un resultado así. La gente salió a votar. Y salió porque en Coahuila la seguridad pesa más que cualquier discurso.
Otros estados viven con toque de queda. Aquí se vive con la certeza de que se puede ir a la tienda. Esa diferencia no la compra una despensa. La construye una gestión. Por eso el voto no fue de acarreo. Fue de continuidad.
No hace falta obra emblema que presumir en espectaculares. Hay algo más difícil: desarrollo regado en cada municipio.
Coahuila es grande y diverso. De Saltillo a Acuña, de Torreón a Parras. Y en todos se ve obra, se ve movimiento, se ve gobierno. Eso no cabe en una foto. Cabe en una elección.
Tiempo Extra: ¿Qué sigue?
No basta con que te nombren, hay que meter el gol. Las encuestas hoy ponen a Manolo en la cancha grande rumbo al 2030. Sin rivales internos fuertes y con un estado que responde en las urnas, el balón está de su lado.
El 2030 se juega desde el 2027. Y en 2027, Manolo no solo defenderá la portería de Coahuila: tendrá que marcar a dos delanteros nuevos. Uno vestido de guinda disfrazado de paz. Otro vestido de rosa que viene del VAR. Ambos quieren meter gol en tierra segura.
Pero en política, como en el Mundial, los favoritos también se quedan fuera. Samuel tiene los reflectores. Manolo tiene la cancha. Uno juega para la cámara. El otro juega para el marcador.
Silbatazo Final:
Por ahora, el balón sigue en el aire. Y en Coahuila, ya saben: cuando el balón está en el aire, el que salta primero es el que tiene la casa en orden.
Pero lo filoso es esto: los nombres no ganan partidos. Los ganan los estados que funcionan. Y el partido de 2030 todavía no empieza.