La empresa General de Telecomunicaciones S.A. produjo el sistema Tele-Pong IV con sello cien por ciento coahuilense
Por: Karla Cortez
La Prensa
SABINAS, COAHUILA. — Diversos hallazgos históricos e indicios físicos confirman que Sabinas no solo ha sido el epicentro de la minería de carbón en la entidad, sino también la cuna de uno de los capítulos más enigmáticos de la tecnología mexicana: la fabricación de la consola de videojuegos Tele-Pong IV. Los empaques originales en los que eran comercializados estos aparatos ostentaban con orgullo una marca «100 por ciento coahuilense», teniendo como fabricante a la empresa General de Telecomunicaciones S.A., con origen en esta misma ciudad.
El dispositivo consiste en una consola de color café con una estructura de tipo “hornito”, un diseño sumamente similar a los clones del famoso juego Pong que inundaron el mercado global en la década de los años 70. El aparato presentaba características muy particulares, como un control que asemejaba al de un tren, dos perillas selectoras y un botón rojo con la leyenda grabada “Accionar para iniciar el juego”. Asimismo, para su funcionamiento, se conectaba directamente a la antena de los televisores antiguos mediante pinzas tipo caimán de color verde.
En la actualidad, todavía existen algunos ejemplares de estas consolas dentro del mercado de coleccionistas privados, habiendo aparecido recientemente piezas que se conservan en muy buen estado físico y operativo. De acuerdo con los registros financieros de la época, el precio original de comercialización de estos sistemas de entretenimiento oscilaba en los 149 mil «viejos pesos» mexicanos.
Respecto a la empresa General de Telecomunicaciones S.A. (D.G.T.), hasta el momento no se han localizado registros públicos que detallen la identidad del creador o del ingeniero individual detrás del proyecto. De igual forma, los historiadores de la tecnología local no han podido confirmar si la firma operaba formalmente como una maquiladora, si se trataba de un taller de electrónica regional o si importaba componentes extranjeros para su ensamble final en territorio coahuilense, una práctica que resultaba bastante común entre las pequeñas empresas de las décadas de los 70 y 80 para armar clones de videojuegos.
Cabe destacar que México contó con otra pionera en este ámbito: la consola NESA Pong de 1973, desarrollada por el ingeniero Morris Behar. Por lo tanto, la Tele-Pong IV de Sabinas se erige como otro notable ejemplo de la temprana industria tecnológica 100 por ciento mexicana, posicionándose posiblemente como una sucesora de la NESA. De confirmarse que su diseño o fabricación se realizaron de manera íntegra en esta localidad, quedaría asentada la evidencia histórica de que la Región Carbonífera también fue capaz de generar alta tecnología en los albores de la era digital.