«Fue un rescate que me dejó marcada para siempre», recuerda Brenda Segovia, quien cargó y protegió del frío a la bebé localizada en un contenedor de basura en Frontera
Por: Fabiola Sánchez
LA PRENSA
Hace más de 11 años, la imagen de una recién nacida envuelta en una bolsa de plástico, con el cordón umbilical aún adherido y al borde de la hipotermia quedó grabada para siempre en la memoria de Brenda Segovia, quien participó en el rescate de la menor tras ser abandonada en un contenedor de basura en Ciudad Frontera.
La hoy integrante del Grupo de Rescate y Urgencias Médicas (GRUM) recordó que, en octubre de 2015, cuando formaba parte de Protección Civil y Bomberos de Monclova, fue una de las primeras rescatistas en llegar al lugar donde fue localizada la bebé, intervención que permitió salvarle la vida y que considera uno de los episodios más significativos de su trayectoria.
Brenda, enfermera de profesión y actualmente inspectora de seguridad en una empresa de la localidad, confesó que existen imágenes imposibles de borrar, como la de aquella recién nacida que apenas podía llorar debido a las bajas temperaturas.
Relató que el reporte fue realizado por un ciudadano que escuchó ruidos provenientes de un contenedor de basura ubicado cerca de las vías del tren, en Ciudad Frontera. Al arribar al sitio, la prioridad fue estabilizar a la menor y protegerla del frío.
Con apoyo de una vecina que proporcionó una cobija, decidió colocar a la bebé entre su chamarra para transmitirle calor corporal durante el traslado a la Clínica 7 del IMSS, donde un equipo médico ya esperaba para brindarle atención especializada.
Aunque la preparación de un paramédico permite actuar con rapidez en situaciones críticas, Brenda reconoció que hay servicios que dejan una huella imborrable.
«Fue un rescate que me dejó marcada para siempre. Como madre y como profesional de la salud, fue imposible no sentir impotencia al ver a una recién nacida abandonada en esas condiciones», expresó.